Los gimnasios en Inglaterra recién podrían reabrir el 4 de julio próximo con algunas restricciones y cambios. Huw Edwards, director ejecutivo de la organización ukactive adelantó que entrenar en los centros de fitness “se sentirá diferente, con mucha visibilidad en términos de señalización, flujo de personas (…) y sanitización”.

Estas señalizaciones, según Edwards, serán similares a las que hay en los supermercados, con flechas e indicadores pegados al suelo para guardar una distancia de dos metros entre cada persona. Por otro lado, ukactive le recomendó al gobierno británico seguir un modelo similar al de Suiza, que abrió con un 70% de la capacidad.

Para mantener baja la ocupación en el baño es probable también que las clases sean más cortas, y los descansos entre cada una se alarguen. El número de socios por sesión también podría reducirse: “No tendrías ese nivel de proximidad en los estudios como antes de la crisis”, señaló Edwards.

A su vez, “sabemos que (la gente con más de) 55, 60 o 70 años de edad utilizan mucho las piscinas en el contexto de nuestras instalaciones”, afirmó Edwards, por lo que posiblemente no vuelvan a realizar actividad física en estos centros al mismo tiempo que el resto de la población.

Respecto a las piscinas, “la capacidad máxima de nadadores es de uno cada tres metros cuadrados”, dijo el director de ukactive, lo cual implica un límite en el número de personas que utilizarán los natatorios en un principio. Asimismo, las saunas y salas de vapor sólo se abrirán si se puede mantener la distancia social en sus instalaciones.

Por último, en cuanto al horario, Edwards afirmó que los horarios pico en los gimnasios ingleses (que antes eran a las 8.00 y 18.00) cambiarán en la medida que los patrones de trabajo de la gente también se modifiquen luego del confinamiento, así como sus rutinas diarias.