No sólo las áreas deportivas de un gimnasio sirven para atraer clientes y conservarlos luego. Sin duda alguna los vestuarios pueden también usarse como un argumento de venta y de fidelización muy importante.

Por Adrián Stoll

Al momento de realizar una venta, los vestuarios pueden convertirse en una poderosa herramienta para el gimnasio frente a cualquier potencial cliente. Y por lo tanto todo propietario debería plantearse como objetivo el convertir sus vestuarios en un atractivo más dentro de sus instalaciones.

A la hora de construirlos es muy importante tener en cuenta la comodidad y privacidad del socio, a quien hay que brindarle un espacio amplio y de temperatura agradable, donde pueda encontrar los insumos necesarios para su higiene personal.

Para diseñarlos hay que pautar con un profesional el lay-out (diseño) y algunas particularidades que no se pueden pasar por alto, como por ejemplo los grados de inclinación del piso para que el agua escurra.

Sin duda, la funcionalidad debe ser prioritaria. Y es sumamente importante emplear materiales durables y de calidad, ya que lo más caro es un cartel que diga “Fuera de Servicio”, que puede terminar espantando a más de un socio.

En cuanto a la estética, es subjetiva. Por suerte el minimalismo es económico y de buen gusto, aceptado hoy como algo bello por los clientes. Los colores sugeridos son los pasteles, tiza, grises, en cerámicas 20×20 o si se puede venecitas, que quedan muy bien.

La diferencia entre los vestuarios de hombres y mujeres pasa principalmente por la zona de lavatorios, los espejos, secadores de pelo y los mingitorios. En cuanto a los baños, estos deben estar integrados a los vestuarios, cuidando aspectos tales como visualizaciones poco intimistas y la renovación continua de aire.

En un gimnasio de barrio, que tenga hasta 800 alumnos, la cantidad básica de implementos sanitarios debería ser de tres duchas, tres inodoros y tres bachas para cada sexo. Si este mismo gimnasio está en un área comercial, financiera o estudiantil, la cantidad hay que duplicarla. Exactamente lo mismo sucede con los lockers.

Una vez construidos los vestuarios, el aspecto más importante a cuidar es la limpieza de los mismos, es decir, que estén y que se vean impecables. En este sentido, un test muy válido es preguntarle al personal si se baña en la sede. La limpieza es algo que no se negocia: un vestuario sucio y/o desorganizado espantará seguramente a potenciales y actuales clientes.

Por último hay que remarcar que si el gimnasio está ya funcionando, definitivamente no es aconsejable incluir los vestuarios en el tour de ventas, porque esto puede incomodar a los socios con que ya se cuenta. Por el contrario, no existe tal inconveniente cuando se trata de un gimnasio nuevo.