Sepa cómo mantener motivados a sus instructores para que éstos contribuyan al logro de las metas del gimnasio de manera entusiasta y comprometida.

Es interesante ver cómo, al igual que muchas personas que comienzan a ejercitarse y luego abandonan el gimnasio, muchos instructores –tras un inicio explosivo– van decayendo en su motivación hasta dejar de ser parte de la empresa. Es interesante, porque son los mismos responsables de motivar a los clientes quienes caen en un estado crónico de desmotivación.

Esto plantea inconvenientes no sólo por el obligado recambio del staff, sino porque afecta la calidad del servicio y sin dudas también al clima organizacional. Frente a este escenario, el desafío del líder es mantener alto el nivel de motivación de los instructores para que éstos contribuyan al logro de las metas de la empresa de manera entusiasta y comprometida.

Pero lograr que instructores poco comprometidos se pongan la camiseta puede ser una meta frustrante para cualquier coordinador o gerente. Ocurre que el uso mecánico de los planes de incentivos tradicionales los torna, a la larga, poco efectivos. Bonos por rendimiento, comisiones por ventas, el empleado del mes… Los premios y castigos no siempre alcanzan.

Por eso es necesario dar cuenta de otras estrategias para lograr que los instructores vuelvan a ser entusiastas y motivadores con los clientes y con la empresa. En esta línea, compartiré cuatro herramientas que pueden resultar útiles para motivar a los motivadores:

CRM interno. Muchas empresas aplican programas de Customer Relationship Management (CRM) para gestionar las relaciones con sus clientes, pero no tienen nada parecido para usar con su personal. No se trata sólo de registrar a un instructor en una base de datos, sino de hacerlo parte de las campañas –al igual que con los clientes– con miras a retenerlo.

El CRM no es simplemente un programa de informática sino una manera de estar permanentemente en contacto tanto con los clientes como con los empleados, para que unos y otros sientan que son tenidos en cuenta por la empresa: un saludo de cumpleaños, una bebida hidratante de obsequio, recibirlos con entusiasmo y demostrarles preocupación por ellos.

La tribu de las tribus. Los instructores viven consumiendo capacitaciones que les prometen el éxito y los invitan a formar parte de diferentes tribus, lo cual hace más difícil que éstos se sientan parte de un gimnasio determinado. Para imprimirles sentido de pertenencia hay que darles reconocimiento y la posibilidad de lograr estatus, dentro y fuera de la empresa.

Las actividades de capacitación, exclusivas para sus instructores, pueden resultar integradoras y efectivas. Asimismo, es bueno usar las redes sociales para mantener un contacto constante con ellos, ofreciéndoles información atractiva y a la cual sólo ellos puedan tener acceso. La idea es estimular la motivación intrínseca a través del aprendizaje, la identidad y la diversión.

Evaluar el desempeño y no la popularidad. Contar el número de socios que toman una clase o el número de clientes que un entrenador atiende por hora, ciertamente tiene que ver con el nivel de desempeño. Pero en muchos casos, es más una medida de la popularidad del instructor que de cuánto contribuye éste con la misión y metas de la empresa.

Es común encontrar instructores que llenan sus clases pero luego no participan de ninguna actividad especial que realiza el gimnasio; y también existen excelentes entrenadores pero que tienen pésimas relaciones con sus compañeros de trabajo. Por eso, no sólo hay que evaluar aspectos cuantificables sino también otros más subjetivos y cualitativos como el profesionalismo, la comunicación, la calidez humana y la capacidad de liderazgo.

Metas. No hay que fijar metas que impliquen números ni ganadores, ya que éstas definen la línea de llegada, son un tope después del cual se acaban los motivos para esforzarse, ponen un techo al potencial del instructor. En cambio, las metas que involucren un mayor compromiso y participación y un mejoramiento profesional, son una fuente constante de motivación.

Realizar determinados cursos, aportar a una biblioteca de coreografías de clases, dar un workshop o dedicar un tiempo breve a un trabajo voluntario son todas formas de mantener al instructor más motivado, que si tan sólo se le exige llenar su clase. Y además es importante darle crédito a su esfuerzo y dedicación de manera pública, cuando éste alcance cada meta.

Mantener motivado al personal es un proceso que requiere consistencia. Los instructores saben la importancia que tiene motivar a los miembros del gimnasio para que éstos obtengan los beneficios del entrenamiento. Ahora le toca a usted, como líder, mantenerlos a ellos también motivados, para que sean un recurso que contribuya a los objetivos de la empresa.

Algunos de mis tips
– Mensajes de texto. Eventualmente envío un mensaje a todos los entrenadores destacando que somos un grupo que hará que ése sea un gran día/evento.

– Compartir información. Cada vez que consigo material interesante en la red lo comparto con mis instructores y señalo por qué me parece que les puede servir.

– Trabajo en equipo. En los cursos internos, los instructores más experimentados participan como tutores, ayudando en las prácticas que se realizan.

– ¿Quiénes somos? En carteleras, boletines electrónicos y web hay una breve biografía de los instructores, destacando no sólo sus certificaciones sino sus intereses y logros personales.

– Mercadeo. Cada vez que empresas de consumo masivo realizan acciones de marketing en el gimnasio, les solicito un material especial para obsequiar a los entrenadores.

– Cara a cara. Al llegar, o al final de la clase, dedico tiempo para acercarme al instructor y preguntarle cómo está, cómo estuvo su clase y qué piensa poner en práctica en la próxima.

Yordi Arteaga es Consultor venezolano, especialista en gestión y marketing deportivo. [email protected] o @yordiarteaga en Twitter.
 

Texto publicado en la edición Nro. 49 de la revista Mercado Fitness – Año 2011 – Noviembre / Diciembre

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