Alcances de la responsabilidad del gimnasio

Una de las problemáticas que más afecta la vida cotidiana de los gimnasios en Buenos Aires radica en la obligatoriedad de solicitar el apto médico a sus socios. Conozca qué responsabilidades le competen frente al incumplimiento de dicho requerimiento, según los diferentes escenarios.

La normativa Nº 139, vigente en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), establece la obligación para todo gimnasio de exigir a sus usuarios un certificado de aptitud física, extendido por un profesional médico con título y matrícula habilitada. Dicho certificado tendrá una validez de un año a partir de la fecha de su otorgamiento. En él deberá constar el tipo de actividad física que podrá realizar la persona, según el criterio del profesional y en virtud de los exámenes que éste consideró convenientes realizar.

Por otra parte, los gimnasios tendrán que mantener en archivo permanente los certificados de aptitud física de sus socios, además de controlar y de exigir su renovación, no permitiendo la práctica de actividades físicas a aquellas personas que no posean el certificado vigente.

Sin embargo, son públicas y notorias las serias dificultades que generalmente afrontan los gimnasios para lograr que sus miembros cumplan con la entrega de dicho certificado médico. De hecho, el porcentaje de certificados recibidos por los gimnasios resulta ínfimo frente al total de usuarios activos.

Esta situación no sorprende, si se tienen en cuenta estudios recientes, con base en relevamientos privados y oficiales -financiados por la Organización de las Naciones Unidas- que demuestran que un número mayoritario de la población no concurre a consultas médicas ya no como método de control o prevención sino, incluso, cuando existen dolencias o problemas físicos manifiestos.

En la práctica cotidiana, los gimnasios muchas veces consienten el incumplimiento de sus clientes, ya sea para evitar una situación incómoda al negarles su ingreso o por la confianza que el trato diario ha generado. Lo cierto es que con frecuencia se permite la práctica deportiva a personas que no han presentado sus aptos médicos, y esto puede traer serias consecuencias al gimnasio.

Las consecuencias
En primer lugar, es claro que un gimnasio en dichas circunstancias se encuentra ante un evidente incumplimiento de la normativa vigente en la Ciudad de Buenos Aires. En consecuencia, una eventual inspección que constate la presencia de uno o de varios usuarios sin sus respectivos certificados médicos, motivará un sumario administrativo que podrá significar para el gimnasio una multa económica y/o la clausura del mismo, según el caso.

Pero la situación más preocupante se desencadena cuando un socio que no presentó su apto médico sufre un accidente en el gimnasio. En el peor escenario, supongamos que un cliente fallece por muerte súbita o por un paro cardiorrespiratorio durante una clase. ¿Es responsable de esa muerte el gimnasio por el solo hecho de no haberle exigido a ese socio el certificado médico?

El caso no tiene una respuesta universal aplicable a todas las situaciones, sino que habrá que analizar sus características particulares.

La trasgresión a un reglamento en principio no configuraría por si sola una causa eficiente generadora de responsabilidad para el gimnasio. Para que esto ocurra debería comprobarse, en forma concreta y precisa, una vinculación causa-efecto entre el fallecimiento del socio y el ejercicio físico que éste realizó en el gimnasio. Es decir, que la muerte de la persona debió ser producto de una dolencia que podría haberse detectado mediante el chequeo de rutina que se realiza para otorgar el certificado de aptitud. Más aún, si al realizar su actividad física, o en forma previa a ella, la persona nunca manifestó un cuadro de dolor o crisis alguna.

Sin embargo, puede ser discutible la responsabilidad del gimnasio por la omisión de exigir el certificado en aquellas situaciones en que las causas de muerte del socio se debieron a ciertas patologías como la cardiopatía isquémica (en la cual los resultados de la exploración física de los pacientes pueden ser totalmente normales, al igual que los análisis básicos y la radiografía de tórax), porque en este caso nada permite suponer que mediante el chequeo de rutina se hubiera podido advertir el mal que aquejaba al usuario.

Conclusiones
Entonces, el incumplimiento de la normativa relativa al apto médico obligatorio no necesariamente generará una responsabilidad civil para el gimnasio, pero actuar de esta manera siempre dará lugar a situaciones de riesgo que es mejor evitar. Por lo tanto, el consejo es estar cubiertos y ser precavidos.

En consecuencia resulta prioritario que, en cumplimiento de la disposición legal vigente -que ya ha comenzado a replicarse en otras ciudades de la Argentina- cada gimnasio requiera a sus usuarios la presentación del certificado de aptitud física, al inscribirse por primera vez, y eventualmente solicitar su renovación en el plazo correspondiente.

Más allá de la reglamentación en cuestión, éste es un aspecto que tiene que ver con la responsabilidad social del gimnasio como entidad promotora de salud y calidad de vida.

Dr. Daniel Benelbas es Integrante del Estudio Kon & Asociados-Abogados. Asesores de la Cámara de Gimnasios de la Argentina. [email protected]

Texto publicado en la edición Nro. 30 de la revista Mercado Fitness – Año 2008 – Septiembre / Octubre

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