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Pautas que hay que tener en cuenta para la seguridad en los natatorios

A partir de tener previstas diversas situaciones de riesgo que se pueden presentar en un natatorio, el docente a cargo debe tener conocimiento especifico y capacidad de adaptación a los distintos tipos de lugares. Allí se mezclan criterio y sentido común. He aquí algunas pautas que se debería tener en cuenta respecto a la infraestructura del natatorio:

- Rejas internas de separación de profundidad u otra función: no deben permitir que un segmento corporal quede atorado, ni deben tener bordes o rebarbas cortantes. Se recomienda que sean de color contrastante con el fondo y el agua.

- Nivel de altura del agua y profundidad: se debe saber en todo momento si ha variado, y nuestros alumnos la deben reconocer desde cualquier punto de la pileta. Tienen que estar marcadas en el fondo y en los bordes las distintas alturas.

- Desnivel del fondo: hay que percatarse si el cambio de profundidad es brusco al ir caminando, y también debe estar pintada una línea a lo ancho marcando el desnivel.

- Bordes: es importante considerar la relación en altura con la superficie del agua, la posibilidad de “atorarse” con el tobillo en la zambullida de cabeza desde el borde sentado. También observar si es muy resbaladizo, ancho o angosto.

- Escaleras y plataformas: el tipo de material no tiene que poseer rebordes y debe ser de fácil transporte. Sus colores tienen que ser contrastantes con el fondo y las paredes de la pileta. En cuanto a los escalones y barandas, se recomienda un tamaño y altura media.

- Forma geométrica: se sugiere que se adapte, de tal manera que favorezca la seguridad en los alumnos y cuente con una clara visión periférica. El sol no debe estar enfrentado ni a los alumnos, ni al docente.

- Acceso: tanto sean escaleras o rampas, su material no debe ser resbaladizo. Pueden estar cubiertas con goma, que también amortiguan una caída. Y precisan una baranda adecuada a una altura media, sin bordes romos.

- Vereda: no tiene que ser resbaladiza, y hay que evitar obstaculizarla con bancos o bolsos.

Por otro lado, hay que considerar que la temperatura del agua y del ambiente no sólo influye en la comodidad del lugar, sino también en la seguridad del entrenamiento: la baja temperatura contribuye a la fatiga, y el agua cálida suma al cansancio en el ejercicio. En ambos casos, se puede afectar el normal desempeño.

Además se requiere la presencia de un guardavidas idóneo, una cobertura de emergencias médicas, medir el nivel del cloro y la sanidad del agua del natatorio. A esto hay que sumarle el cumplimiento de las normas de higiene en el agua y fuera de ella (baños, vestuarios, etc), y el mantenimiento adecuado de las instalaciones.

(*) Coordinador del natatorio de Quilmes Atlético Club y Secretario de la Cámara de Natatorios. camara_natatorios@yahoo.com.ar



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