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Muros artificiales, una alternativa económica para atraer a los amantes del deporte a los gimnasios

A fines de los ‘70 aparecieron en Europa y en Estados Unidos las primeras palestras en lugares cerrados. Eran muros artificiales con una escenografía acotada, especialmente creada para escalada. “Al comienzo eran simples paredes de ladrillo o cemento, generalmente situadas en túneles o galerías, taladradas y cinceladas para crear los agarres. Pero con el paso del tiempo, los muros fabricados por el hombre se fueron haciendo más sofisticados y complicados”, explica Juan Martín Miranda, director de Rocódromo, una firma de La Plata especializada en montar palestras.

Hoy en día estos ámbitos son el punto de reunión predilecto para la mayoría de los escaladores a la hora de entrenar y prepararse de cara a travesías más osadas en rocas reales. Generalmente, estos muros artificiales se montan dentro de gimnasios o clubes a los que asisten los amantes de esta actividad, pagando una cuota de inscripción y una mensualidad, como si hicieran uso de cualquier otro servicio del gimnasio.

Una clase de dos horas cuesta alrededor de 15 pesos. Los pases diarios de uso libre van de los 8 a los 20 pesos y los abonos mensuales oscilan entre 50 y 80 pesos. En el caso de las primeras sesiones con instrucción personalizada, el usuario necesita de una hora de práctica 2 o 3 veces por semana. Además, a cada cliente se le puede vender cursos de escalada y de primeros auxilios, además de accesorios como arneses, cuerdas, y magnesio. También se suelen organizar excursiones a rocas reales y competencias.

Método de construcción y altura

Los muros artificiales pueden clasificarse según el método constructivo y la altura. En cuanto al material, pueden ser de hormigón armado, de madera o de fibra de vidrio. En este último caso “el costo es alto, pero es, sin dudas, el material que mejor recrea un ambiente natural”, asegura Agustín Unsain, director ¡UH! Presas y Accesorios, una firma especializada en la fabricación de presas y accesorios de escalada deportiva.

En cuanto a la altura, los muros pueden clasificarse en zonas de boulder y zonas de escalada. En el primer caso, la elevación no supera los 3 o 4 metros y, por lo tanto, no es necesario el material de protección, ni el uso de cuerdas. En cambio, las zonas de escalada van de los 10 a los 15 metros. En gimnasios se suelen montar murallas de 5 a 7 metros de altura. En competencias profesionales, éstas pueden llega a medir 30 metros.

Según los especialistas consultados, no es necesario realizar ningún tipo de refacción particular en el gimnasio para la instalar un muro de esta clase, ya que se arman de manera rápida debido a que su sistema constructivo admite trabajo previo en el taller. Por otro lado, el mantenimiento requerido es mínimo.

Los costos de instalación de una palestra son muy variables y dependen de la complejidad del diseño, de los materiales utilizados y del tamaño del muro. El valor promedio del montaje total oscila entre los 180 y 300 pesos por metro cuadrado. “Un muro de 10 metros de alto por 2 metros de ancho puede costar aproximadamente 3600 pesos. Aunque esto no incluye los elementos de seguridad para los practicantes”, detalla Unsain.



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