Noticias

“Mi gimnasio, mi sueño, es una realidad”, la historia del jujeño Carlos Robles

El 7 de julio pasado no fue un día más en la vida de Carlos Robles, un humilde instructor de aeróbica y profesor de danzas folklóricas de la provincia de Jujuy. Ese día hizo realidad un sueño, abrir en su ciudad, Monterrico, las puertas de su propio gimnasio, el Centro de Actividades Físicas y Técnicas de Gimnasia para la Salud (CAFTGIMS).

“El sueño en si empezó allá por el año 85, cuando tenía apenas 18 años, pero realmente me puse a trabajar para alcanzarlo en el 90”, recuerda Carlos. A lo largo de los quince años de esfuerzo y sacrificio que antecedieron a la apertura de su gimnasio, no faltaron las privaciones, las pérdidas y los obstáculos.

“Fui padre muy joven, a los 22 años. Mi hija llegó en un momento muy difícil, cuando la idea de abrir un gimnasio ya sonaba fuerte en mi cabeza. Fue un sacudón y una responsabilidad grande para mí. Entonces, tuve que salir a trabajar muy duro en el campo, en la producción de tabaco, que para colmo es una actividad estacionaria”, relata.

“En mi casa –prosigue- mi viejo se había enfermado y mis hermanos estaban estudiando, lo cual hacía todo cuesta arriba. Estuve mucho tiempo sin ver a mi familia, sin disfrutar de ellos. Pero los años fueron pasando y la situación de a poco comenzó a mejorar. Entonces, pude hacerme un tiempito para capacitarme en aeróbica y musculación en el Instituto Superior de Arte y Movimiento”.

Desde ese momento Carlos no se detuvo. “Fui comprando de a poquito colchonetas, steps, y mancuernas. Comencé dándole clases a nueve señoras, esposas de algunos finqueros adinerados de mi ciudad. En ese entonces el terreno era prácticamente virgen, fui el primer instructor en Monterrico. Hoy mi especialidad son las clases monitoreadas: localizada, aerobox, step y ritmos”, asegura.

Hace no mucho tiempo atrás, Carlos pudo comprar sus primeras trece máquinas de musculación y hoy en su gimnasio de 520 metros cuadrados, entrenan unas 40 personas que pagan mensualmente una cuota que no supera los 12 pesos. “La situación económica de la mayoría aquí no es buena, y la gente tiene poco interés por la actividad física”, explica.
A lo largo de este tiempo, este emprendedor jujeño reconoce haber tenido “momentos altos y bajos”, pero remarca: “Nunca aflojé”. Carlos no tiene dudas al afirmar que las claves estuvieron en el esmero, la voluntad, el sacrificio y “el apoyo de mi hija Belén; mi novia, Karina, que tanto me aguantó; mi vieja, Ángela; mis hermanos, César, Hernán y Fabiola; y mi viejo, que desde el cielo siempre me acompañó”.

“Hoy mi gimnasio, mi sueño, es una realidad, increíblemente lo logré”, concluye.



Tu comentario

Su e-mail no será publicado.

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>