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Los errores más frecuentes en la gestión de gimnasios

A continuación describimos algunos de los errores más frecuentes con los que nos encontramos en nuestra labor como consultores de instalaciones deportivas. Creemos que el poner de manifiesto estos errores puede ayudar a muchos gestores a orientar de una forma más acertada la gestión de su instalación.

• Proyecto no definido ni compartido
En muchas ocasiones el propietario o el equipo directivo del centro tienen un proyecto empresarial en el que creen firmemente. Este proyecto suele ser una gran fuente de motivación para estas personas. Deberíamos aprovechar la fuerza del proyecto y compartirlo con toda la organización. Incluso a la hora de seleccionar al personal, es más importante compartir el proyecto que simplemente dar un horario y un sueldo.

• Metas poco claras
Toda meta tiene el propósito de definir un objetivo que superar. Cuando vemos el objetivo y sabemos dónde está, es más fácil llegar hacia él. Las metas concentran y canalizan los aportes y la energía de cada miembro de un equipo en una sola dirección. Si no hay una meta clara, los miembros no se cohesionan y no se incrementa el desempeño del equipo, y un centro deportivo es, sobre todo, un equipo.
Los equipos se establecen cuando existe una meta completa y compartida.

• Falta de soporte de las gerencias deportivas
El trabajo en equipo es un cambio de paradigma en la empresa, y conocer al cliente a fondo es algo que implica a todo el equipo de la instalación. Esta nueva forma de trabajar puede tener éxito únicamente si las cabezas de la organización están convencidas y capacitadas para dar el ejemplo. Para ello es imprescindible que:

1º. La gerencia conozca de forma exhaustiva el entorno deportivo o bien DELEGUE CON EFICACIA.
2º. La gerencia tenga total y completa seguridad y confianza en el personal que forma la empresa Y EN LOS ELEMENTOS EN LOS QUE DELEGA.
• Liderazgo no efectivo de equipos
Los miembros de equipos recién formados son como imanes del mismo polo y se repelen. Se sienten incómodos porque están acostumbrados a trabajar solos y a que el éxito sólo dependa de ellos. En esta etapa del equipo –que suele durar entre seis meses y un año– el conductor debe ser directivo y demostrar fuerza para resolver conflictos, trazar metas iniciales y capacitar al equipo. A medida que los miembros del equipo van adquiriendo confianza entre sí, exhiben un mayor nivel de cooperación y mejoran sus relaciones. Entonces, el conductor o director tiene que dejar su estilo directivo y cambiarlo a uno participativo.
El líder debe variar su estilo de liderazgo de acuerdo con el grado de madurez del equipo.
• Políticas retributivas desmotivantes
Muchas instalaciones deportivas siguen con salarios basados únicamente en sueldos fijos. Todo el mundo cobra lo mismo en función de su rango o puesto de trabajo, indistintamente de su aportación a la empresa o su grado de excelencia en el trabajo. Políticas salariales de este tipo fomentan la mediocridad y son injustas para aquellas personas más motivadas y comprometidas con la empresa.
Por este motivo es necesario implantar el concepto de salarios con una parte variable en función del logro de objetivos de empresa, de departamento e individuales.

• Planes de formación del personal poco desarrollados
La mayoría de las instalaciones no ha desarrollado un plan de formación del personal basado en un análisis previo de carencias o necesidades de dicho personal. En otras ocasiones los centros no asumen el reto de la formación del personal y son los propios instructores los que van desarrollando un itinerario propio de formación al margen de las necesidades de la instalación.

• Falta de tiempo para el trabajo en equipo
La innovación y la mejora continuada surgen de las aportaciones que realizan todas las personas involucradas en la empresa. Para que estos aportes puedan tener lugar es necesario un espacio y un tiempo para pensar, compartir ideas, analizar y poner en común. Las reuniones, tanto de equipo directivo, de coordinadores, de personal técnico, de atención al cliente, etc., nos ayudarán a implementar los servicios de manera más homogénea y a crear un tráfico de información y un feedback entre secciones que será de gran utilidad en acciones futuras.
Estas reuniones no deberían depender del tamaño de nuestra empresa; sea cual fuese el volumen de personal que manejamos, podemos sacar un gran partido de éstas.



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