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Los efectos destructivos de la corrosión y la incrustación en las piscinas

Se conocen muchos informes sobre los efectos destructivos que producen la corrosión (oxidación) y la incrustación (sarro) en equipos destinados a generar agua caliente para uso sanitario o climatización de piscinas. Y otras tantas técnicas que se aplican para solucionar en parte estos factores. La conclusión, en general, es que para evitar la oxidación se requiere la incorporación de ánodos de sacrificio de constante recambio, según sea el uso del equipo, y por otro lado, señalan que prevenir la incrustación no es posible. Estos informes se refieren específicamente a equipos de calentamiento de agua en circuitos abiertos y de reposición constante como tanques intermediarios, termotanques y climatizadores de fuego directo. Una alternativa Lo que no es muy conocido es que existe un método de calentar agua con durezas conferidas por las sales de calcio y magnesio que se precipitan al aumentar la temperatura, sin que ellas se adhieran a las paredes del equipo calentador y por consiguiente a las cañerías que la distribuyen. La corrosión se minimiza notablemente haciendo que el agua a calentar se mantenga en circuito cerrado, o sea que no abandone las estructuras o instalaciones. Conociendo los motivos por los cuales los tanques intermediarios, termotanques y climatizadores de fuego directo tienen tan corta vida útil; pasamos a explicar cómo se llega a neutralizar este inconveniente: 1. Una condición esencial es separar el contacto del fuego sobre el agua de consumo. Para ello, se construyó una caldera de alta eficiencia con la superficie de calefacción adecuada para absorber las calorías necesarias a cada requerimiento. El agua contenida en la caldera está en circuito cerrado y por consiguiente no produce corrosión, excepto la generada por la mínima influencia de corrientes galvánicas. 2. El agua de consumo circula por cañerías de cobre que se hallan sumergidas en ese circuito cerrado y es calentada por el mismo en baño de maría, lo que se denomina técnicamente un intercambiador agua-agua. 3. Generalmente las instalaciones sanitarias se construyen en cañerías de cobre. Si la montante de entrada, el intercambiador, la montante de salida y las cañerías de distribución son del mismo material, no es difícil imaginar la duración de toda la instalación, la salubridad y la limpieza del agua a consumir. 4. La versatilidad del equipo descripto permite la incorporación de uno o más intercambiadores para distintas temperaturas, circuitos de distribución o climatizar más de una piscina. 5. Al disponer de un circuito cerrado, el mismo puede ser utilizado para cualquier sistema de calefacción por agua (radiadores, piso radiante, etc.) Fuente: Calderas Santero – www.calderassantero.com



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