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La necesidad de unificar criterios en las ordenanzas que regulan la actividad en natatorios

Diversos representantes de la industria de natatorios a nivel nacional concuerdan en el diagnóstico: el marco regulatorio presenta serias falencias, principalmente por la diversidad de criterios existentes, que varían según cada provincia y municipio, así como por la falta de claridad y por la obsolescencia de muchas ordenanzas, a veces tan alejadas de la realidad que se tornan impracticables.

Al respecto, Guillermo Leiva, propietario del natatorio Waterlash, en el partido bonaerense de Tres De Febrero, asegura que “esto históricamente fue así”. En su opinión “éste es un tema muy complejo”, ya que en material de reglamentaciones “cada municipio y cada provincia son como un país dentro de otro país”.

Para Fernando Terrilli, presidente de la Cámara Argentina de Natatorios (CADEN), es necesario y prioritario un rediseño de la normativa vigente. En este sentido dice: “La idea es barajar y repartir de nuevo. Hay que establecer una reglamentación general que involucre a especialistas en el tema y que se haga ley”.

Cuatro de cada cinco llamados que reciben en esa entidad son por temas de ordenanza. “Por ejemplo, no es lo mismo lo que rige para Olivos que para Quilmes, y la CADEN no puede ayudar a todos porque tiene que estudiar las ordenanzas de cada municipio, lo cual es imposible”, sostiene Terrilli.

Lo que siempre quedó pendiente es conformar una mesa de trabajo que involucre a diferentes sectores: políticos, empresariales y laborales. “La unificación es difícil porque son muchos organismos y hay que tener en cuenta una multiplicidad de factores, porque no es lo mismo construir una piscina con fines comerciales en Jujuy, que hacerlo en Salta o en La Pampa, principalmente por diferencias climáticas, de suelo y en el aspecto edilicio”, explican desde la Cámara de Natatorios.

Qué pasa con las inspecciones

“Las ordenanzas no están reglamentadas, la mayoría son viejas y muchas veces injustificadas. Además, en general, los inspectores no son especialistas en el tema, llegan con la ordenanza y piden el espéculo ginecológico, pero no controlan si el médico que está en la pileta tiene matrícula”, explica Gerardo Díaz, director Deportivo de Sport Club Almagro.

Edgardo Castañon, propietario del natatorio Caracola de Villa Crespo, en Capital Federal, manifiesta que al no existir reglas claras se plantean serios inconvenientes, en las inspecciones, por una reglamentación que los inspectores aducen “de público conocimiento”, pero que sin embargo genera controversias por su falta de difusión desde el municipio.

En Catamarca, por citar un ejemplo del interior, también hay inconvenientes en esta materia. “La reglamentación es nula. A mi nadie me dijo nada reglamentariamente respecto a la pileta. Sólo se hacen controles de bromatología, salvavidas, guardavidas. Y después piden cosas irrisorias”, cuenta Mauro Negro, de Huaitana Natatorio & Gym, en la provincia de Catamarca.

Entonces, ¿qué hacer ante esta situación? ¿Cómo proceder?

Desde el sector coinciden en que unificar la reglamentación permitirá clarificar el panorama y otorgará a la actividad parámetros serios que brinden mayor certeza y principalmente seguridad, que es lo fundamental para todos, tanto empresarios, consumidores y para el estado que es el encargado de realizar los controles.

Una actividad tan beneficiosa para la salud de toda la población, a la que se le debe prestar mayor atención, debe manejarse con responsabilidad y criterio por parte de todos los involucrados. “Para ello es necesario contar con una ordenanza real y aplicable a las demandas actuales, que se exija con todo el rigor”, afirman desde la CADEN.

(*) Periodista colaboradora.



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