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Gimnasios santafecinos, en pie de guerra por los precios de las cuotas

La realidad del mercado de Santa Fe de fitness está signada por la desigualdad a la hora de competir. La falta de control sobre el sector, generó la coexistencia de gimnasios aptos para el negocio con otros que son deficientes en cuanto a instalaciones y al nivel de profesionalización de sus instructores. En este contexto se gestó una guerra de precios que dificulta el crecimiento del mercado.

“El mercado en Santa Fe compite por el valor de la cuota, pero no por el nivel de prestación del servicio”, subraya Eduardo Melchiorre, profesor de educación física y dueño de Bíceps Gym de Esperanza, una localidad con 33 mil habitantes ubicada 40 kilómetros al oeste de la capital provincial.

Al respecto Alejandro Gorosterrazu, propietario y director de Universal Fitness Center, señala: “Con un abono de 20 pesos apenas si se puede mantener el gimnasio, ya que si un socio asiste tres veces por semana durante una hora (12 horas al mes) está pagando $1.66 por hora”.

Sucede, opina Carolina Arriola, titular de Brusa Club Privado, “que la gente está lamentablemente pensando en economizar en la cuota en lugar de buscar calidad de servicio, higiene y comodidad en las instalaciones”. En su experiencia, el público está interesado en mantenerse en forma y mejorar su estado físico, pero “la mayoría se niega a abonar poco más de 25 pesos por mes”.

“La gente no valora todo lo que le damos y en nuestro caso nos amenaza con irse a otro lado. Pero hoy en día no me importa: al que le gusta que se quede, y si no que elija otro lugar. El cliente no puede manejarnos los aranceles”, señala Adrián Perone, propietario del gimnasio Kines de San Justo, una localidad de 25 mil habitantes ubicada a 100 kilómetros de Santa Fe capital.

Consecuencias

“Una de las consecuencias de esta situación es que, en promedio y aunque hay excepciones, el nivel de prestación de los gimnasios es mediocre”, explica Carlos Messina, propietario de Energym, quien además agrega: “Lamentablemente la sociedad está dispuesta a pagar muy poco por un buen servicio”.

Al mismo tiempo, señala Melchiorre: “Hay escasez en calidad de profesores para el dictado de clases; el arancel es bajo, se paga poco y estos no se capacitan para trabajar en el rubro”. Esta realidad es todavía más notoria en el interior de la provincia. En San Justo, por ejemplo, Perone tuvo que abrir su propio instructorado de aeróbica y musculación para capacitar a sus futuros recursos humanos.

Nace la Cámara

En respuesta a estas problemáticas, se gestó recientemente la Cámara de Gimnasios de Santa Fe, que está presidida por Oscar Mastandrea y cuenta con la participación de la mayoría de los gimnasios de la ciudad y de otras localidades cercanas. Esta entidad busca promover el mercado del fitness y fomentar el impulso de acciones que optimicen las prestaciones del sector.

Al respecto, Arriola dice: “Antes de conocer la existencia de la cámara, de la cual soy integrante, no tenía contacto con otros propietarios. Hoy a todos nos resulta muy productivo estar comunicados, ya que surgen opiniones constructivas, motivadoras y planes para afrontar obstáculos y encontrar soluciones juntos”.

Después de todo, como señala Gorosterrazu, “sólo la unión de los gimnasios puede lograr lo que individualmente todos quieren pero nadie se anima a llevar a cabo”.



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