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FISH!, creando un clima de energía y entusiasmo en el gimnasio

¿Le gustaría tener en su gimnasio empleados entusiastas, divertidos, alegres, llenos de energía, “dispuestos a todo” por la empresa, con una actitud permanente de entrega hacia sus clientes? ¿Le gustaría convertir a sus clientes en fanáticos de su empresa? Seguramente la respuesta sea “SÍ” y quiera saber cómo lograrlo.

John Christensen, de Charthouse, puede contárselo a través de su video FISH!, en el que muestra cómo un grupo de muchachos, que trabaja en una pescadería de Pike Place –el mercado más famoso de Seattle (Estados Unidos)- logró crear una atmósfera laboral distendida y divertida, pero sumamente productiva.

Christensen identifica 4 aspectos fundamentales para lograr este clima de energía y entusiasmo.

1) LA ACTITUD:

Los trabajos no son ni deben ser cárceles, aunque a veces los convirtamos en tales por la actitud con la que escogemos realizarlos. Si cualquier trabajo puede ser aburrido, cualquiera también se puede hacer con energía y con entusiasmo. Porque aunque no siempre sea posible elegir el trabajo que uno hace, sí se puede escoger cómo se hará el mismo, es decir, elegir la actitud con la que iniciamos el día.

Ésta es una elección que debemos hacer de manera conciente cada mañana al despertarnos y salir de la cama, diciendo: “Yo elijo que éste sea un gran día”. Debemos tomar la decisión de ser felices, de disfrutar lo que hacemos, de pasarla bien mientras nos ganamos la vida. Al aceptar que cada uno elige su actitud demostramos responsabilidad e iniciativa. De lo contrario actuamos como víctimas.

Claro que ese cambio de actitud requiere coraje. De hecho, liderar cambios es arriesgado, pero no cambiar también lo es. Para lograrlo hay que tener confianza y fe en uno mismo, pero sobre todo voluntad. Cuando elegimos amar el trabajo que hacemos, todos los días podemos alcanzar el máximo de felicidad y satisfacción. Elegir la actitud es sin duda el ingrediente principal de la receta de Pike Place, sin el cual los tres siguientes carecen de sentido.

2) JUGAR
Los 12 empleados de esta pescadería atribuyen en parte su éxito al hecho de que están jugando, y no ven su trabajo (sus jornadas son de 14 horas) como tal, sino como una oportunidad de divertirse. El equipo entero está comprometido con la idea de convertir la pescadería en un lugar alegre y divertido, en un recreo para adultos.

Jugar es algo que hacen los niños todo el tiempo y que los mayores muchas veces olvidan. En Pike Place los empleados toman su trabajo en serio, ya que muchas familias dependen de él, pero sencillamente la pasan bien, se divierten de manera respetuosa, entretienen a los clientes haciéndolos parte de sus juegos. Esto es clave: si la gente no participa, no se divierte, por eso saben que necesitan integrarla.

Las ventajas de este recurso son muchas: la gente feliz trata bien a los demás, pasarla bien conduce a la creatividad; es sano; el tiempo pasa más rápido; y el trabajo se convierte en la recompensa y no en un camino hacia la recompensa.

3) ALEGRARLES EL DÍA
En Pike Place no venden pescado, en realidad éste es el subproducto de lo que en verdad ofrecen: diversión en diferentes maneras. Motivan a sus clientes a pasarla bien, los incluyen en sus bromas y juegos, es decir, los hacen parte de la diversión. De este modo, les generan recuerdos que les causarán sonrisas e historias para contar a otras personas después. Así crean un flujo de sentimientos positivos.

Sucede que los empleados aman servir (atender) a las personas, hacerlas felices, alegrarles el día. Sus clientes llegan con un humor a la pescadería y se van con otro, por eso vuelven, no por el pescado. De hecho a veces vienen, en sus horas de almuerzo, pero no a comprar sino a divertirse y ser parte de ese clima de alegría.

4) ESTAR PRESENTES
En esta peculiar pescadería atienden a cada cliente como si se tratara de un amigo de toda la vida, prestándole total atención, sin distracciones de ningún tipo. Los empleados están involucrados con sus trabajos y fundamentalmente enfocados en cada persona con la que tratan. Por eso, cada vez que interactúan con alguien dejan todo lo que están haciendo en ese momento para escuchar realmente a la persona y entender lo que ésta necesita y fue a buscar.

Para ello, primero hacen contacto ocular y la saludan, así le dejan saber que notaron su presencia y que no será ignorada. Luego se presentan diciendo su nombre y conversan con el cliente, logrando una conexión única. Para esto, es preciso olvidarse del mundo por un instante, o sea de todo lo que acontece alrededor, y estar realmente con esa persona, aceptar que pregunte mil veces lo mismo y responderle tantas veces como haga falta.



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