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El rol de los gimnasios comunitarios

La gestión cooperativa de gimnasios puede darse de dos formas: a) cooperativa de trabajo, en la que los propietarios son los trabajadores; b) cooperativa de servicio, en la que los dueños son los socios (usuarios). En ambos casos la propiedad es colectiva.

La Alianza Cooperativa Internacional define a una cooperativa como una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta democráticamente gestionada.

Como empresa, la cooperativa desarrolla sus actividades ajustándose a un tipo asociativo y a un marco normativo establecidos por el Estado. El que utiliza los servicios de la cooperativa es considerado asociado porque se valoriza la participación activa y democrática del usuario como protagonista del movimiento solidario de la entidad.

Entonces la educación para la salud se ubica en el centro de la actividad de los directivos (sus trabajadores) y de los socios, usuarios de la cooperativa. El compromiso del trabajador es superior, ya que es el de la persona completa: cuerpo, mente, corazón y espíritu.

Cómo implementarla

En primera instancia, los iniciadores (grupo de al menos 6 personas: profesores, administrativos, técnicos, recepcionistas, promotores de la salud, etc.) deben dirigirse al INAE (011 4383-4444) o al Instituto de la Cooperación (011 4320-6041) y solicitar un instructivo y documentación constitutiva.

Por sus características, estos gimnasios pueden desarrollarse en espacios físicos de organizaciones de la comunidad como clubes, centros vecinales, de jubilados, de colectividades extranjeras, mutuales, sindicatos, etc. Por otro lado, este tipo de gestión también puede llevarse a cabo mediante la asociación de pequeños y medianos gimnasios amenazados por la competencia de poderosas cadenas. Y también es una opción válida para grandes gimnasios de baja rentabilidad.

Poniendo a resguardo la capitalización de los activos, estos gimnasios se verían fortalecidos con una posible articulación en redes cooperativas para la formación de recursos humanos, que pueden trabajar bajo un mismo criterio, para articular prestaciones complementarias, producir equipamientos, publicidad, negociar con proveedores y hasta desarrollar en común la gestión crediticia, por ejemplo.

Respecto de la integración inicial del capital de trabajo, existen distintos programas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (Dirección Nacional de Economía Solidaria), de la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Dirección de Microemprendimientos), y de las Direcciones de Empleo y Secretarías de la Producción de diversas provincias y municipios.

También hay “incubadoras de empresas” en las universidades, programas de promoción y apoyo técnico a la gestión de empresas del entorno, subsidios y créditos blandos o a tasa cero con 4 meses gracia. Sobre este tema se puede consultar a la Dirección General de Microemprendimientos y Economía Social al teléfono (011) 4342-1249 y también al Banco Ciudad o al Banco Credicoop.

INAF, por su parte, está produciendo una línea de equipamientos para gimnasios comunitarios en combinación con una fábrica recuperada y convertida en cooperativa metalúrgica (011 4611-7769). Y por otro lado, el curso anual “Ejercicio Físico, Salud y Fitness”, que desarrolla gratuitamente SALCES y la Reserva Ecológica Costanera Sur, capacita a profesores, instructores, entrenadores y trabajadores de la salud para gestionar gimnasios comunitarios.

(*) Director de INAF y presidente de la Sociedad Argentina de Lucha contra el Sedentarismo (SALCES) / inafnavarro@argentina.com



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