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El gimnasio Mr. Mundo cumplió medio siglo de vida

Joven entusiasta del culturismo y la musculación, Jorge Brisco instaló con apenas 19 años su gimnasio Atenas en 1959. “Mis padres me cedieron un espacio en el fondo de nuestra casa para construir un modesto gimnasio de 4,60 por 5,30 metros”, relata. Y prosigue: “Con mis ahorros contraté un albañil y en dos meses estaba construida la sala, que albergaba algunos aparatos hechos con hierro que compraba en el depósito de usados de los hermanos Muñoz. Luego, en la herrería de Don Tulio confeccionaba las máquinas, tratando de copiar modelos de equipos norteamericanos”.

Brisco tenía conocimientos de culturismo, musculación y levantamiento olímpico. En aquel entonces “fue muy duro tratar de imponer la nueva corriente de cultura física que ya era aceptada una década antes en Estados Unidos”, dice. “A menudo –añade- escuchaba cosas disparatadas como que al entrenar, los músculos oprimen el corazón”.

Aún así, su entusiasmo era tan grande que su padre lo ayudaba repartiendo los primeros volantes por distintas calles cuando iba rumbo a su trabajo. Un mes después de su apertura, el gimnasio Atenas ya tenía una docena de alumnos. El despegue del gimnasio llegó en 1960 cuando Brisco ganó el primer puesto en su categoría en el Mr. Argentina.

“A partir de ese logro deportivo, gracias a algunas notas periodísticas, la gente empezó a conocerme un poco más y el gimnasio fue quedando chico”, explica. Tiempo después Brisco se mudó a un local de la Sociedad de Constructores de Vicente López y rebautizó su gimnasio como Instituto de Gimnasia Mister Mundo.

“Esa etapa fue inolvidable. Mi papá administraba, Angélica –mi esposa- solía dar hasta 5 clases aeróbicas por día, y con dos instructores, llegamos a tener 1000 alumnos y lista de espera. Pero como tenía que devolver un préstamo, yo seguía realizando en forma personal el mantenimiento del gimnasio”, recuerda Brisco.

Ya en 1979 Mr. Mundo adquirió su sede propia y definitiva, que aún hoy está ubicada en calle Ricardo Gutiérrez 1681, en Vicente López. En la actualidad, el gimnasio cuenta con un equipo de trabajo compuesto por una médica, profesores, instructores, una nutricionista, una masajista, recepcionistas, personal de vestuario y de mantenimiento.

“Las personas que trabajan conmigo son mi orgullo y los pilares de este sueño que nació un 16 de septiembre de 1959”, destaca Brisco, quien cuenta además hace 20 años con la colaboración de su hijo Hernán, que es licenciado en Alto Rendimiento y profesor de Educación Física, y de su hija Daniela, encargada de la administración del gimnasio.

A la hora de realizar un balance, Jorge Brisco asegura que una de las claves del éxito en sus 50 años de trayectoria fue el contacto permanente con sus clientes. “Mi lema hasta el día de hoy ha sido siempre: un alumno satisfecho traerá otro alumno”,



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