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El factor motivacional, claves para entender a los empleados

Desde hace varias décadas, los administradores han estudiado detenidamente el tema de la motivación del personal, habiéndose publicado al respecto infinidad de artículos y esbozado considerable número de teorías científicas.

Este interés por comprender los problemas motivacionales resulta creciente, pues cada teoría formulada satisface sólo parcialmente a los investigadores en su constante búsqueda de explicaciones y respuestas.

Para comprender plenamente el factor motivacional del individuo, es necesario que encontremos respuesta a cuatro interrogantes, los cuales a nuestro juicio están íntimamente relacionados entre sí:

1) ¿Qué estimula internamente la conducta del empleado?
2) ¿Qué recompensas externas se pueden aplicar para satisfacer las necesidades internas del personal?
3) ¿Cómo podemos relacionar las necesidades internas con las recompensas externas?
4) ¿Qué metodología se puede aplicar para alcanzar una permanencia o continuidad en la conducta deseada del personal?

En respuesta al interrogante uno, y siguiendo a Maslow en su famosa pirámide, debemos distinguir un ordenamiento jerárquico de las necesidades de todo tipo, que el individuo experimenta a lo largo de su vida, a saber:

• Fisiológicas: satisfacción de necesidades físicas, tales como apetito, sed, etc.
• Seguridad: sentirse a resguardo de amenazas.
• Sociales: de pertenencia y relaciones cordiales y amistosas con otros seres humanos.
• Autoestima: sentirse importante, útil, necesario para sí mismo y la comunidad.
• Autorrealización: satisfacción integral del potencial de la persona humana.

Respecto del punto dos, pensamos generalmente como principal recompensa externa para el individuo los aumentos de sueldo, ascensos en la escala jerárquica, etc. Sin embargo, está probado empíricamente que el empleado responde positivamente hasta cierto punto frente a estos factores, ya que en toda persona subyacen otro tipo de deseos tales como: afiliación (necesidad de pertenecer a un grupo), poder (deseo de influir en los demás y controlar a otros) y logro (realizar actividades valiosas y útiles para sí y la organización).

Por ello, y en atención al cuestionamiento expuesto en el punto tres, el gerente o dueño debe conjugar y debatirse permanentemente entre ambos frentes al momento de tomar decisiones respecto al personal, tendientes a desarrollar un estado de motivación positivo en sus colaboradores, acorde con las necesidades de la empresa ú organización en general.

De allí se infiere que el repaso constante de aspectos tales como: motivación al trabajo en sí mismo, selección de oportunidades para que el individuo pueda ejercer mayores responsabilidades acorde con su capacitación (y por ende que generen en él mismo un mayor compromiso con la organización) y la materialización de verdaderas condiciones de progreso, deben ser las ideas clave a tener en cuenta en este aspecto.

Ahora bien, el lector con toda su justicia podrá expresar: brillante teoría, pero muy difícil de implantar o materializar en el día a día del empresario argentino (especialmente en pequeñas y medianas empresas). Reconocemos plenamente la total justicia de dicha aseveración. Pero es preferible la acción al quietismo paralizante, que sólo produce resultados perjudiciales.

No cabe duda que la falta de una toma de conciencia de dicho aspecto, unida a las difíciles y cambiantes condiciones del entorno en el cual está inmersa la empresa, tornan más difícil y problemática la relación con los empleados en general, en detrimento de la eficiencia de los mismos y, por extensión, de los resultados globales de la empresa.

En función a lo expresado, creemos necesario, desde una concepción estratégica, diseñar e instrumentar en la organización una política de personal acorde con los lineamientos expuestos, en forma concomitante con un seguimiento permanente de los resultados alcanzados con tales prácticas. Sólo así se podrá generar la indispensable retroalimentación conducente a la adopción de medidas correctivas, que vayan encaminando la situación a valores cercanos al ideal o estándar pretendido por los máximos niveles de conducción.

(*) Los autores son Técnicos en Dirigencia Deportiva, egresados del Centro de Estudios Terciarios River Plate. hilda@sinectis.com.ar



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