Noticias

El desfibrilador, parte de su política de seguridad de algunos gimnasios argentinos

En los grandes centros de entrenamiento, donde hay un alto flujo de personas, el desfibrilador es una herramienta importante ante la aparición de emergencias cardíacas. Por tal motivo, como parte de su política de seguridad, desde hace dos años la red Megatlon dispone de estos equipos en cada una de sus sedes.

De hecho, recientemente, un cardiodesfibrilador ayudó a salvar la vida de un socio en la unidad de Devoto, de Capital Federal. Un hombre de 37 años que estaba en la pileta “salió medio descompuesto y cuando llegó al vestuario hizo una muerte súbita”, explica Miguel Iconomopulos, coordinador de seguridad de la firma.

Cuando se produce una emergencia cardiaca se desafectan personas de cada una de las áreas, que acuden al lugar del episodio. En este caso, médico, guardavida y profesor de sala de musculación arribaron al vestuario para realizar las maniobras de resucitación y, según informan de la empresa, el desfibrilador se colocó en menos de un minuto. El socio se recuperó y fue derivado al Hospital Díaz Vélez.

En la red Megatlon, según Iconomopulos, el objetivo a cumplir es que el desfibrilador llegue a cualquier lugar del club en un tiempo no mayor a 3 o 4 minutos. Porque las chances de supervivencia son más altas cuanto más rápido se coloca y utiliza este equipo.

Independientemente del aparato en sí -que han utilizado tres veces en dos años- “hay todo un trabajo interno, modulado, que implica poner objetivos para que todos sepan qué hacer en el momento justo para sentirse seguros a la hora de actuar”, explica Guido Miguez, director de Megatlon, quien además remarca que el hecho de tener el apto médico –como sucedió en el caso de este cliente- no implica estar exentos de que ocurra algún tipo de accidente cardiovascular o de otra índole.

Además de las personas afectadas a la emergencia en sí misma, en la brigada de seguridad de Megatlon está establecido quiénes harán las tareas de logística como: llamar a la emergencia, esperarla en la puerta y conducirla hasta el lugar donde está el accidentado. “Para ello, es necesario trabajar con un manual de procedimientos bien exhaustivo”, explican desde la empresa.

La Ley 139, que regula la actividad de los gimnasios en la Ciudad de Buenos Aires, exige que cada institución cuente con un servicio de emergencias médicas y con profesores capacitados en reanimación cardiopulmonar, pero no dice nada respecto a los desfibriladores. “No creo que tampoco se vayan a requerir porque es un aparato que si bien no tiene un costo imposible de afrontar, es alto para muchos gimnasios, sobre todo para los más chicos”, dice Miguez.

Pero no sólo se trata de comprar un desfibrilador, sino que la capacitación juega un papel fundamental. Según Iconomopulos, tener uno de estos equipos en un lugar donde las personas no están entrenadas para usarlos es como “una bomba de tiempo”. En su opinión es necesario armar una “buena base, para que la gente sepa de qué se trata el tema y puedan usarlos efectivamente cuando sea necesario”.



Tu comentario

Su e-mail no será publicado.

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>