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El avance del Fitness acuático en clubes y gimnasios

De manera silenciosa en los últimos años, las actividades acuáticas han ido ganando terreno en las grillas horarias de los gimnasios y clubes que cuentan con piscina. Fernando Villaverde, profesor de educación física y especialista en gimnasia acuática, no duda en afirmar que “esta modalidad de ejercicio físico es uno de los mejores y más revolucionarios sistemas de entrenamiento”.

Cristina Barcalá, profesora de educación física e instructora del Método Speedo de fitness acuático, opina que “el agua tiene un futuro increíble”, en alusión su potencial de desarrollo. Los especialistas explican que hay diferentes tipos de actividades para el agua, con multiplicidad de objetivos (terapéuticos, recreativos, entrenamiento, etc.) y públicos (obesos, embarazadas, ancianos, deportistas, etc.).

Además, conforme surgen nuevas técnicas y métodos en el campo del fitness, se van desarrollando sus variantes para el agua, con las necesarias adaptaciones que impone el medio. Te presentamos dos: ciclismo acuático e Hidro-Pilates.

Ciclismo acuático
Gracias a las propiedades del agua, pedalear en este medio facilita la circulación y la termorregulación del cuerpo. Además ofrece ventajas para quienes tienen problemas articulares y, al mismo tiempo, es un programa aplicable a gente bien entrenada. “El ciclismo es extremadamente rítmico y la música es un factor fundamental para la creación de una buena sesión”, asegura Barcalá.

Según esta especialista, el acondicionamiento físico en la bicicleta acuática “es adaptable a todo tipo de entrenamiento: cardiovascular, resistencia, personal training, terapia física, y otras ideas dinámicas y divertidas para las sesiones en grupo”.

Hidro-Pilates
El Método Pilates es otra de las disciplinas que ya tiene su correlato en el agua. Según Villaverde, “es posible trasladar la mayoría de los ejercicios pendulares de Pilates al medio acuático”. Por ejemplo, movimientos que se realizan en reformer (camilla) se hacen en la piscina con el sostén del agua y la ayuda de en un flotador.

Además, esta actividad incluye otros elementos para su ejecución como las pesas y guantes acuáticos o los cinturones de flotación. “Hacer Pilates en el agua ayuda a la relajación, reducción del dolor y espasmos musculares, aumento de la fuerza y de la amplitud articular, entre otros beneficios”, apunta el especialista.

“La práctica de estos ejercicios –explica Villaverde- se debería hacer con el agua a una temperatura agradable o tibia (entre 32 y 33 grados) y con una profundidad a la altura del pecho y/o la cintura del practicante, dependiendo de los ejercicios y el objetivo de la sesión”.



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