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Echan a un socio del gimnasio Planet Fitness por gruñir al realizar sentadillas

En noviembre pasado, Albert Argibay, un físico culturista y oficial penitenciario, estaba en Planet Fitness, en la ciudad de Wappingers Falls, con 230 kilogramos sobre sus hombros haciendo sentadillas cuando la gerente del gimnasio se le acercó y le dijo que debía retirarse. “Mr. Argibay –explicó la gerente- violó una de las reglas más estrictas del gimnasio: estaba gruñendo”.

A lo que Argibay le respondió: “No estoy gruñendo, estoy respirando fuerte”. En esta línea agregó: “Supongo que no le gustó que la desafiara, porque me dijo ‘Lo veo en la entrada, voy a cancelar su membresía”. Argibay siguió entrenando, pero pronto fue rodeado por policías que le dijeron que dejara las pesas e hiciera su bolso.

Ahora, Argibay evalúa demandar a la empresa, alegando que la notoriedad del incidente en su pequeña ciudad al norte de Manhattan equivale a difamación. Dice que se ha visto en ridículo frente a colegas, que lo llaman con gruñidos, y teme que los reclusos de la penitenciaria donde trabaja le pierdan el respeto.

Aunque los gruñidos y algunas manifestaciones similares de esfuerzo son comunes en muchos gimnasios, en Planet Fitness, una cadena norteamericana con 130 unidades, están prohibidos expresamente en su reglamento. En todo el país, esa cadena expulsa alrededor de dos miembros por mes de sus instalaciones por no respetar dichas reglas, fundamentalmente por gruñir y por dejar caer discos al piso.

Con estas reglas poco usuales –tampoco se permite usar bandanas ni jeans para entrenar-, según los gerentes, procuran generar un ambiente menos intimidante para que sus clientes novatos se sientan más cómodos. La gerente que enfrentó a Argibay, Carol Palazzolo, destacó que “quienes tengan la necesidad de gruñir mientras entrenan deben llevar su transpiración a otro gimnasio”.

Planet Fitness se autocalifica como “Zona Libre de Prejuicios”. Pero durante las semanas posteriores a este hecho, varios miembros han acusado al gimnasio de actuar con extrema dureza humillando a socios que toman su entrenamiento de manera demasiado seria. Cada vez que alguien rompe una regla comienza a sonar una sirena que destella luz azul y hace público el hecho frente a todos los asistentes.

En la mayoría de los gimnasios las reglas de “etiqueta” prohíben las conversaciones de tono elevado por celular, el no limpiar una máquina después de usarla, o pararse demasiado cerca de la cinta de trote mientras espera su turno, pero no se conocen al menos a la fecha políticas similares de “no gruñidos” en otros lugares.

Desde otros gimnasios y organizaciones vinculadas al fitness calificaron la medida como demasiado rígida, ya que “el gruñir es una manifestación física natural de un esfuerzo”, aseguran. Al respecto, Dennis G. O’Connell, profesor de terapia física de la Universidad Hardin-Simmons en Texas, aseguró al New York Times que “los levantadores de pesas incrementan en 2 a 5 por ciento su fuerza cuando gruñen”.

Este caso ha ganado notoriedad en el estado de Nueva York a tal punto que el abogado de Argibay, Jason Stern, un ex físico culturista profesional, creó el sitio www.boycottplanetfitness.com donde se detalla el caso y ridiculizan las reglas impuestas por Planet Fitness a sus socios. En dicha web Stern opina: “Desde la perspectiva de un cliente, la filosofía de este gimnasio de humillar y a avergonzar a sus socios más leales forma parte de la creación de un ambiente menos intimidante”.

Fuentes: New York Times – Internet



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