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Actualizar las cuotas mensuales, la preocupación que unifica a los gimnasios de Capital Federal y Gran Buenos Aires

El nivel de las cuotas de los gimnasios de Argentina está todavía hoy entre los más bajos de América latina. La Encuesta Nacional de la Industria de Gimnasios (ENIG 2007) señala que el arancel mensual medio en el interior del país es de 40 pesos y la cifra asciende a 50 pesos en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Este crítico panorama que la industria arrastra desde la salida de la convertibilidad en 2001, motivó en marzo pasado una reunión entre operadores de gimnasios medianos de Capital Federal y Gran Buenos, movilizados por una preocupación común: actualizar el valor de las cuotas mensuales que cobran a sus clientes.

Entre otros temas, además del aumento de las mensualidades, se debatió la idea de establecer montos mínimos en los aranceles a cobrar, se compartieron diferentes posiciones sobre cómo absorber la suba en el precio de alquileres y en equipamientos, y se analizaron alternativas para enfrentar la competencial desleal.

Obstáculo interno

La mayoría de los presentes coincide en que el principal obstáculo para concretar los aumentos de cuotas son “los mismos gimnasios”. Al respecto, Maximiliano Vitale, titular de Fitness One, en el barrio porteño de Palermo, señala: “Nosotros no valoramos nuestro trabajo. O sea, el problema está en nosotros”.

“En consecuencia –prosigue- el cliente tampoco aprecia el esfuerzo que hacemos para mejorar su calidad de vida”. Con las cuotas tan rezagadas y el permanente incremento en los costos de operación, el negocio se torna cada vez menos rentable. “Venimos corriendo detrás de los aumentos de alquiler y de los insumos”, reclama Daniel Soutullo, dueño de Better Life en Caballito, Capital Federal.

En el año 2001, con la paridad peso-dólar, un gimnasio de media categoría cobraba cuotas de 35 a 50 dólares, cifras equivalentes en la actualidad a 110 y 157 pesos. En esa época “mi cuota valía 45 dólares y hoy cuesta 80 pesos (alrededor de 25 dólares)”, ejemplifica Guillermo Martín, del Blacksan Gym de Quilmes.

Además, según este empresario bonaerense, en aquel entonces pagaba 600 pesos de electricidad por mes mientras que hoy abona mensualmente 1800 pesos por ese servicio. “Muchos de nuestros costos se triplicaron desde 2001. Por eso nos resulta cada vez más difícil mantener actualizados los gimnasios”, dice.

La conclusión la comparten todos: “La cuota no vale lo que tiene que valer”. En esta línea Martín remarca: “Salís a comer una noche y gastás 100 pesos; pero estás un mes en un gimnasio, atendido por un licenciado en educación física que cuida tu salud, y sólo estás dispuesto a pagar 80 pesos. O sea, 3 pesos el día”.

“¿Es esto razonable?”, se preguntan todos, y la respuesta es unánime: no, no lo es. Pero sucede porque “es muy difícil comer bien en un restaurante por menos dinero, pero en cambio, abundan en el mercado del fitness los gimnasios buenos a precios bajos”, coinciden los presentes.

La próxima reunión de este grupo está prevista para el jueves 15 de mayo de 2008. Para más información escribir maxivitale@centaurofitness.com.ar



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