Expertos

El mercado de equipamientos para gimnasios está viviendo un momento de “pasión por la tecnología”. En Brasil no hay todavía casi nada concreto en ese área, pero en el exterior, principalmente en Estados Unidos, existen varias empresas que están haciendo un lanzamiento tras otro de equipos que traen cada vez más tecnología.

En este artículo deseo referirme específicamente a lo que muchos en este mercado consideran una “tendencia” que va a predominar en los equipamientos del futuro: la inserción de tecnologías del entretenimiento como pantallas de tv, acceso a internet, e-mails, consolas de videojuegos en los paneles y otros recursos de este tipo.

Aún a riesgo de parecer “la voz en contra” del mercado una vez más, hago la siguiente observación: si fuese responsable por esas empresas proveedoras no invertiría mi dinero en esa tendencia, creyendo que será predominante en unos años ya que, en mi opinión, no lo será.

Explico por qué:
Los gimnasios –principalmente en Estados Unidos- están hace unos años buscando atraer los llamados “baby-boomers”, que hoy son los sesentones, cincuentones y cuarentones de la sociedad. En Estados Unidos lo han logrado con mucha competencia y con trabajo duro. Pero yo no creo que dicho grupo de personas esté buscando ese tipo de entretenimiento en los gimnasios.

Lo que esa gente quiere, a mi entender, es “high-touch” en lugar de “high-tech”. O sea, más contacto humano, más y mejores relaciones, atención y hasta cariño. Ese grupo de personas va a adherirse a la práctica de actividad física sólo si consiguen sentirse bien y cómodas en un ambiente de gimnasios, que para muchos de ellos, es totalmente nuevo. No creo que quieran ni ver televisión en el gimnasio, y mucho menos leer sus correos electrónicos (trabajar). De videojuegos entonces ni hablar.

Otro argumento de los defensores de la tecnología del entretenimiento en los aparatos de gimnasia es que estos pueden ayudar a atraer a los adolescentes hacia el fitness, y así combatir el sedentarismo y principalmente la obesidad infantil. Concuerdo con la necesidad de hacer que los niños se ejerciten, ya que están cada vez menos activos, pero no creo que ésta sea la mejor manera.

Hace poco tiempo fui a un gimnasio en San Pablo que tenía dos consolas de videojuegos para que los niños usaran mientras estaban esperando el comienzo de su clase de natación, o bien, que sus padres vinieran a buscarlos. Recuerdo que al ver esa escena inmediatamente pensé: “Éste no es un gimnasio al que quiero que venga mi hijo a entrenar”.

Porque uno de los motivos por los que los padres llevan a sus hijos a un gimnasio o a un club (y además pagan por ese servicio) es justamente sacarlos por un tiempo de enfrente de la televisión y de los videojuegos. Y no importa si el juego es pasivo o si está acoplado a una cinta o a una bicicleta. Aún si mi hijo se ejercita mientras juega, no es eso lo que quiero para él. Y no olviden la lección de marketing del gran maestro Peter Drucker: “Cliente no es quien compra, sino quien toma la decisión de comprar”. Y en este caso son los padres… 

Y para completar, creo que la educación y el ejemplo dentro de casa son fundamentales para evitar la inactividad y la consecuente obesidad en los jóvenes. Si los padres comen mal y mucho, no se ejercitan y tienen sobrepeso, difícilmente conseguirán hacer que sus hijos lleven una vida activa y saludable.

Desde el punto de vista del marketing, esa tendencia es una más entre los miles de ejemplos de empresas que intentan reinventar al cliente, haciéndolo consumir productos que éste no pidió, no desea ni tenía necesidad de comprar. Por el contrario, el marketing de verdad se hace partiendo del cliente, entendiendo sus deseos y necesidades, usando la inteligencia competitiva, y una gran dosis de sensibilidad. Y reconociendo los propios errores.

Es muy común en el área de tecnología que los fabricantes se fascinen con sus creaciones y basen sus inversiones en la reacción de lo que llamamos los “early adopters” –aquellos aficionados que compran todas las novedades tecnológicas ni bien son lanzadas y pasan horas en la semana investigando en Internet qué está por venir-. El problema es que esas personas no forman un mercado de tamaño suficiente como para sostener esos productos en el mediano y largo plazo. Creo que es eso lo que está sucediendo actualmente con la industria del fitness.

Pero les remarco un detalle, que les dejo como recordatorio: Nosotros no estamos en el negocio de la tecnología. Estamos en el negocio de servir personas y ayudarlas a tener más salud y mayor autoestima.

Marcos Tadeu es Director de Fitness Management School (Brasil). www.fitnessmanagement.com.br

Texto publicado en la edición Nro. 23 de la revista Mercado Fitness – Año 2007 – Julio / Agosto



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