Expertos

Un gimnasio es hoy, para quienes lo frecuentan, un espacio no sólo de ejercicio físico sino, principalmente, de placer. Para ofrecerles a los clientes un lugar de convivencia divertido, que los atrape, se precisa más creatividad que dinero.

Cada vez más, en la industria del fitness, la arquitectura puede y debe utilizarse en la captación de nuevos clientes. Los equipamientos, las clases y muchos de los servicios ofrecidos se parecen. Entonces, es necesario procurar diferenciarse desde la creación de cada espacio con el objetivo de encantar a quienes llegan al gimnasio a averiguar.

Para lograrlo, varios aspectos arquitectónicos deben ser tenidos en cuenta: una fachada atractiva, escenarios donde el cliente se sienta identificado así como confort en cada detalle del lugar. Pero en esta columna haremos un paréntesis especial en un punto en particular: el espacio de diversión y convivencia social dentro del gimnasio.

Hoy, como proveedores y consumidores, somos testigos y actores de la “era de la experiencia”. Frente a clientes cada vez más exigentes, las tiendas ya no venden simplemente productos, hacen que el consumidor los pruebe antes de comprarlos. Los supermercados apuestan a las degustaciones, los negocios de materiales para la construcción dan clases de pintura. Las palabras clave son “experiencias y diversión”.

Cómo venderle al público de hoy
Si el ser humano usase solamente la razón para tomar decisiones y elegir qué comprar, el gimnasio, ciertamente, sería una de sus prioridades por los beneficios que representa para la salud y la autoestima. Pero como el consumidor elige según sus emociones, para lograr que éste opte por invertir su tiempo en el gimnasio hay que encantarlo.

Para esto es preciso identificar los atractivos que tienen para ese consumidor otros espacios donde éste suele invertir su tiempo y luego traer hacia nuestras instalaciones un poco de ese clima que deseamos emular para cautivar al mismo consumidor.

Por otro lado, el común de las personas tiene limitaciones de tiempo y de dinero, o de ambas cosas, para invertir en sus momentos de ocio. Eso torna cada vez más importante la decisión sobre dónde y en qué gastar los recursos. En la carrera por el tiempo libre del consumidor la competencia es ardua: cines, restaurantes, encuentros con amigos, etc.

El gimnasio debe convertirse en el “tercer espacio” en el que las personas eligen pasar su tiempo, luego de su hogar y del trabajo. Porque es allí donde éstas se sienten bien, se divierten y hacen amigos mientras practican ejercicio físico. ¿A qué empresario del fitness no le gustaría que sus clientes sintieran eso por su gimnasio?

Área de placer
Para crear un área de ocio y placer dentro de las instalaciones del gimnasio, donde los socios tenderán a encontrarse para conversar y compartir un buen momento, se necesitan dos ingredientes: predisposición y creatividad. No se precisa de mucha inversión. Si hay espacio disponible, mejor; y si no lo hay, existen algunas alternativas.

Lo más común es equipar ese espacio de recreación con sofás, diarios y revistas, cerca de la cafetería. En muchos casos se monta una sala completa de juegos, que pueden contar además con una TV y reproductor de DVD. Lo importante es que sea un espacio amigable, bien decorado y de fácil acceso, que todos se sientan libres de usar.

No lo duden, es garantía de resultados. Los gimnasios que en la actualidad consideran la variable “diversión” como un componente necesario de la experiencia que provén a sus miembros son los que tienen mejores resultados en ventas y también en retención.

Patricia Totaro es arquitecta brasileña especializada en el desarrollo y construcción de gimnasios, centros deportivos, clubes y spas. patricia@patriciatotaro.com.br / twitter: @PatriciaTotaro

Texto publicado en la edición Nro. 45 de la revista Mercado Fitness – Año 2011 – Marzo / Abril 



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