Expertos

Clases gratuitas en espacios públicos o charlas en centros barriales y escuelas, destinadas a mujeres embarazadas, discapacitados o chicos de la calle. Más que una moda, la RSE debe ser una actividad planificada con convicción y compromiso por parte del gimnasio.

Toda empresa es un ente que vive, convive y se relaciona dinámicamente en una comunidad. Al estar inmersa en ella, debe tomar como propia la responsabilidad de devolver a la sociedad parte de lo que ésta le da, brindando un aporte sustentable que ayude a mejorar alguno de sus aspectos menos favorables.

La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) debe tener como objetivo primordial modificar o mejorar algo en la sociedad, así como también concientizar acerca de algún tema en particular a cada uno de los ciudadanos que la conforman. Pero esto no es privativo de las grandes empresas, sino que todas, sin importar su tamaño o área de negocio, tienen algo para aportar a la sociedad.

En este marco, lo importante es saber que existen muchas maneras de llevar a cabo un plan de responsabilidad social más allá de los aportes de tipo económico. Hay que recordar que mientras mantengamos la voluntad y las ganas, siempre se podrá emprender un proyecto de esta envergadura y detectar los espacios propicios para convertir el conocimiento en acción.

Transmitir conocimiento
Una forma de responsabilidad social es transmitir diariamente valor agregado a la comunidad en función de nuestros conocimientos o experiencias. Si lo pensamos desde el sector de los gimnasios, veremos que podemos realizar cantidad de actividades beneficiosas y didácticas para con la sociedad que nos rodea.

Al ser la actividad física tan importante para el desarrollo de las personas, nuestra participación permitirá mejorar la condición de vida y desarrollo tanto físico como intelectual de aquellos que menos tienen. Por ejemplo podemos realizar clases gratuitas de yoga, de Pilates o de aeróbica, en espacios públicos.

Podemos acercarnos a centros barriales, escuelas, geriátricos o sociedades de fomento para ofrecer charlas sin cargo de nutrición, enseñarles a cuidar el físico y evitar lesiones, organizar torneos, entre tantas otras cosas. También podemos trabajar con mujeres embarazadas, personas con movilidad reducida, chicos de la calle, etc.

Buena costumbre
Esta práctica debe ser tomada como una buena costumbre y no como una moda que se practica “porque está de moda”. Todas estas actividades resultarán para la empresa mucho más económicas que realizar grandes desembolsos de dinero en organismos de bien público y, además, le permite a aquellas personas que no disponen de dinero para cubrir la cuota de un gimnasio, conocer y acceder a sus servicios.

En la actualidad, las nuevas tendencias en cuanto a responsabilidad social empresaria entienden que el lucro no debe ser el único objetivo. Si circunscribimos la visión de la empresa solamente a ganar dinero, estaríamos perdiendo de vista las condiciones de su existencia, ya que ésta no sólo es parte de la comunidad sino que existe gracias a ella.

Lucio Mauro es Director de Mauro & Estomba Consultores en Comunicación. lmauro@myeconsultores.com.ar

Texto publicado en la edición Nro. 11 de la revista Mercado Fitness – Año 2005 – Julio / Agosto



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