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Los carteles dentro del gimnasio pueden mejorar la comunicación con los clientes. Sirven para informar, reforzar la marca, diferenciarse de la competencia, orientar o advertir. Deben ser visibles, comprensibles e integrarse a su entorno.

Cada institución o empresa, dentro o fuera del mundo de los deportes, posee su propia identidad y ésta nos señala a qué se dedican y quiénes son. Esta identidad es el elemento básico de la imagen o representación mental que el público genera de esta empresa, sus productos y servicios.

La identidad visual de una organización está formada por aquellas representaciones que la  hacen visible: el logotipo, el isologo, los colores y las tipografías. Como es el público quien genera mentalmente la imagen de la empresa, es necesario desarrollar la misma con efectividad comunicacional y gran impacto visual.

Los soportes habituales que reflejan la imagen de marca son: gráfica vehicular, uniformes, correspondencia, carteles, folletos, señalización, material de oficina, página web, encabezado o firmas de e-mails, etc. Estos deben ser incorporados en la comunicación diaria, de forma controlada, bajo normas y manteniendo la uniformidad en los soportes de comunicación.

Al iniciar una planificación de imagen se debe comenzar por su propio espacio, su propia casa. En el caso de los gimnasios, donde la fuerza de la imagen viene dada por el entorno físico que es por donde el público circula y desarrolla sus actividades, es necesario contar con una buena estrategia centrada en el espacio.

La señalética dentro de este contexto es una herramienta que puede ayudarnos a mejorar nuestra comunicación con los clientes y generar imagen corporativa en sus cabezas. Su finalidad puede ser informar, reforzar la marca, diferenciarse de la competencia, orientar o advertir.

Para que ésta sea efectiva debe ser visible, comprensible e integrarse a su entorno arquitectónico de modo que el socio perciba una información armoniosa e identificatoria del gimnasio a donde asiste. Debe exponerse de forma clara y concisa tanto en el mensaje como en la relación con la forma y texturas, tamaño y color.

Por ejemplo, podemos utilizar el mismo espectro cromático dominante en el ambiente o colores contrastantes con el fondo. Mantener un mismo lenguaje y un mismo estilo de comunicación permitirá que el usuario internalice nuestros mensajes, sin necesidad de leerlos.

El análisis del espacio con el que contamos es muy importante ya que los carteles deben estar siempre expuestos en los puntos o lugares donde el usuario requiera de esa información. La escala o el tamaño a utilizar también deben ser acordes con las dimensiones del espacio en que se insertan los mensajes.

Es importante considerar en este sentido el alto y el ancho de las señales ya que generalmente existen ámbitos donde el eje vertical es dominante mientras que en otros lo son los horizontales. Por último, las señales nunca deben interponerse visualmente entre el observador y el punto de interés de éste, por lo que es ideal que se ubiquen al costado derecho del mismo.

Lucio Mauro es Director de Mauro & Estomba Consultores en Comunicación. lmauro@myeconsultores.com.ar

Texto publicado en la edición Nro. 12 de la revista Mercado Fitness – Año 2005 – Septiembre / Octubre



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