Expertos

En cada aspecto de nuestras vidas requerimos la utilización de un tipo distinto de inteligencia para sobrevivir. Desde el éxito en los negocios hasta la aptitud para realizar actividad física, todo depende de qué tan inteligentes resultemos ser.

Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard, estudió el concepto de inteligencias múltiples. Hoy sabemos que no hay una sola inteligencia, sino muchas. Cada una es importante y aporta, a su modo, enriquecimiento, diversidad y sinergia.

Inicialmente, Gardner mencionaba ocho, pero recientemente ha incluido una nueva, sumando un total de nueve tipos de inteligencias, a saber:

1. Inteligencia lógico-matemática: es la que nos permite razonar, hacer cálculos numéricos, analizar.
2. Inteligencia lingüística: nos permite expresarnos, escribir, comunicarnos.
3. Inteligencia interpersonal: nos permite relacionarnos con otros seres humanos.
4. Inteligencia intrapersonal: nos permite relacionarnos con nosotros mismos.
5. Inteligencia musical: nos permite aprender un instrumento, aprender música, cantar.
6. Inteligencia cinestésico-corporal: nos permite relacionarnos con objetos, hacer deportes, ser habilidosos con nuestras manos en particular y nuestro cuerpo en general.
7. Inteligencia espacial: nos permite construir mundos en nuestra mente, visionar e imaginar espacios reales.
8. Inteligencia naturalista: nos permite conectarnos con otros seres vivos y disfrutarlos.
9. Inteligencia trascendente: nos permite desarrollar la conciencia de la finitud del ser humano y el sentido de la vida, hacernos las preguntas sobre la existencia en este planeta y para qué estamos aquí.

Un largo camino
El concepto de inteligencia ha cambiado sustancialmente durante el siglo XX. En la primera mitad del siglo, se priorizaba el intelecto por sobre las emociones. En la educación, por ejemplo, se proponía que la única manera de medir la inteligencia humana fuese a través del llamado “coeficiente intelectual”.

Por ende, un alumno era considerado “inteligente” si demostraba rápida comprensión matemática, junto con facilidad en el uso del lenguaje y capacidad de expresión. Sin embargo, si tenía facilidad para la música, la danza o el movimiento corporal, la educación de la época no lo valoraba. Es decir, no era considerado “inteligente”.

Inteligencia y contexto
Actualmente, el concepto de inteligencia se ha ampliado e incluye, también, el contexto en el que la persona se desarrolla. Por ejemplo: una persona puede ser considerada inteligente por sus pares que trabajan en una corporación multinacional, pero esa misma inteligencia podría no serle de utilidad si tuviera que aplicarla para convivir con los indios de una tribu en el Amazonas.

Entonces, la pregunta es: ¿qué tipo de inteligencia necesita desarrollar para sobrevivir un habitante permanente del Amazonas? Seguramente valorará la destreza corporal para correr, cazar y hasta tener rapidez de reflejos. Estas destrezas forman parte de la inteligencia cinestésico-corporal.

A la inversa, si nuestro habitante del Amazonas fuera contratado para formar parte del plantel laboral de una corporación multinacional, sus habilidades de correr y cazar no le servirán para desarrollarse con éxito. En cambio, se le valorará su pensamiento lógico y su buena comunicación. Es decir, la inteligencia lógico-matemática, la lingüística, la intrapersonal y la interpersonal.

¿Quiere decir que el segundo individuo es más inteligente que el primero? Por supuesto que no. Cambió el contexto y, por ende, los requerimientos. Esto permite decir que el aprendizaje de la inteligencia se produce en los contextos en los que las personas se desarrollan. De acuerdo con el contexto en el que el ser humano vive, desplegará un tipo particular de inteligencia o grupos de inteligencias, que privilegiará por sobre las demás.

¿Qué es la inteligencia?
En la actualidad, la inteligencia es entendida como una capacidad que se despliega de acuerdo con el contexto en el que el individuo se desarrolla. No es lo mismo ser inteligente en Suecia que en Tailandia, en Sudáfrica que en Argentina. Incluso, hay matices entre la inteligencia de las personas que viven en zonas rurales, en relación con las que viven en las grandes urbes.

Por ende, una persona es considerada “inteligente” cuando demuestra capacidad para resolver problemas en su contexto. Entonces, es tan “inteligente” el habitante del Amazonas que “resuelve el problema” de cazar para obtener el alimento diario, como el ejecutivo de la corporación multinacional que “resuelve el problema” de lograr la rentabilidad esperada por la compañía.

Esta innovadora forma de abordar el concepto de inteligencia ha transformado la manera en la que nos pensamos como seres humanos, y ha modificado también la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, ya sea en el mundo de la educación como en el de la empresa.

Las inteligencias múltiples
Algunas escuelas abordan su modelo pedagógico incluyendo el aporte de las inteligencias múltiples. Ofrecen una propuesta educativa en la cual dedican espacios físicos y tiempos de clase para que los alumnos se conecten con una gran variedad de objetos que estimulan sus diversas inteligencias: los maestros los invitan a jugar, a pensar, a cantar, a relacionarse entre sí, a bailar, a practicar deportes, a analizar, a razonar, a memorizar y a crear.

Es decir, generan contextos diversos de modo que los alumnos enriquezcan sus recursos y potencien sus inteligencias para que las estimulen y desarrollen, posibilitando así nuevos aprendizajes.

Inteligencia emocional
En las empresas, el concepto más difundido en relación con la inteligencia es el de inteligencia emocional. El autor que lo desarrolló es el psicólogo Daniel Goleman, de la Universidad de Harvard. Goleman inició sus investigaciones incursionando en el ámbito de la intuición, pero alcanzó difusión mundial por sus aportes en relación con la inteligencia de las emociones.

Goleman explica que desarrollar nuestra inteligencia emocional es vital para generar buenas relaciones con nosotros mismos y con los demás. Conceptos como empatía, capacidad de escuchar al otro, desarrollar paciencia y aceptación con uno mismo y con los demás, son aspectos que la conforman. También son habilidades que se aprenden, generando las “competencias blandas”, tan valoradas en el mundo de las empresas de hoy, especialmente las que quieren profesionalizarse e innovar.

La inteligencia emocional es una combinación de la inteligencia interpersonal y la inteligencia intrapersonal. Cabe destacar que Stephen Covey, autor del best seller Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, escribió El 8º hábito, en el que habla de la importancia de desarrollar lo que él denomina inteligencia social.

Inteligencia & Fitness
Consultando la enciclopedia libre que circula en Internet, Wikipedia, sobre la definición de “fitness”, la misma nos dice que la palabra hace referencia a una actividad física de movimientos repetidos, que se planifica y se sigue regularmente con el propósito de mejorar o mantener el cuerpo en buenas condiciones.

Asimismo, hace énfasis en que la salud física es el resultado de la actividad física regular, de una dieta y nutrición apropiadas, además de un descanso que permita la recuperación física. El término también hace referencia a la aptitud, adecuación o eficacia biológica. Por ende, el fitness es un concepto primordial en la teoría de la evolución biológica.

La evolución biológica es el conjunto de transformaciones o cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra, a partir de un antepasado común. Las teorías de la evolución, o sea, los sistemas de hipótesis basados en datos empíricos tomados sobre organismos vivos para explicar detalladamente los mecanismos del cambio evolutivo, aún no están concluidas y continúan siendo formuladas.

Por lo cual, la propuesta de aprender a ser más inteligentes en general, y en el desarrollo de la inteligencia cinestésico-corporal en particular, es una hipótesis que se encuentra, aún, en una etapa embrionaria. La aplicación de este conocimiento al fitness recién comienza. Tenemos todo el camino por delante. De nosotros depende transitarlo.

Teresa Genesin es Directora Ejecutiva de Genesin – www.genesin.biz

Texto publicado en la edición Nro. 51 de la revista Mercado Fitness – Año 2012 – Marzo / Abril



Tu comentario

Su e-mail no será publicado.

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>