Expertos

Después de varias experiencias que suman aciertos y errores en la gestión de gimnasios, puedo afirmar que el gran diferencial en los próximos años será la construcción de equipos exitosos, capaces de conseguir resultados extraordinarios.

A los dueños de clubes y gimnasios y gerentes en general los seduce hablar del concepto de “trabajo en equipo”. Sin embargo, se trata de una frase que se repite una y otra vez como fórmula de éxito y casi como eslogan, descuidando, a mi juicio, la real importancia del significado de contar con equipos exitosos.

Los grupos de trabajo que logran convertirse en verdaderamente exitosos están formados por personas que colaboran de manera tan creativa y con tanta pasión en lo que hacen, que son capaces de vencer todos los obstáculos con tal de lograr que la empresa sea exitosa también. Obviamente, no hay garantías de que cada gerente sea capaz de conformar un equipo triunfador, y tampoco que cada equipo pueda alcanzar el éxito. Pero sí existen mecanismos que permiten maximizar la posibilidad de lograrlo.

Durante los últimos diez años he participado directamente en la construcción, habilitación, implementación y puesta en marcha de nueve gimnasios de la cadena Sportlife en el sur de Chile. Esa experiencia me da el total convencimiento de que el éxito o fracaso de los mismos no fue determinado por la apertura del local como tal, sino muchos meses antes con la prospección, reclutamiento y capacitación del equipo de trabajo a cargo de la operación diaria del gimnasio en cuestión.

Desde mi perspectiva, y según lo plantea Peter Senge en su libro La quinta disciplina, la clave es conformar una “organización en aprendizaje”. Es decir, que sea capaz de obtener el máximo provecho de las experiencias que nos ha entregado la industria en términos de conocimiento, así como también indagar sobre la realidad local y del país donde se emplaza la nueva unidad que se pondrá en marcha.

Una organización en aprendizaje tiene la capacidad de visualizar la realidad con nuevos ojos. Considera que todos los miembros de la misma son elementos valiosos, que pueden aportar mucho más de lo que normalmente se cree. Y que poseen también la capacidad de comprometerse el ciento por ciento con la visión de la empresa, adoptándola como propia, actuando con total responsabilidad.

Por lo tanto, pueden tomar decisiones y enriquecer la visión haciendo uso de su creatividad, reconociendo tanto sus propias habilidades como limitaciones, y aprendiendo a crecer a partir de ellas. Otro factor determinante es que son capaces de trabajar en equipo con compromiso, eficiencia y pasión, siempre renovados.

Organización en aprendizaje aplicada al negocio gimnasio
Significa que todas las áreas del gimnasio (gerencia, coordinación, profesores, ejecutivas de ventas, recepcionistas, marketing, contabilidad, informática, etc.) están absolutamente integradas. El pensamiento sistémico nos recuerda continuamente que “el todo puede superar la suma de las partes”, pero paralelamente las partes deben aprender y poner en práctica todo el potencial de sus capacidades.

¿Cómo se desenvuelve el negocio en un mundo cambiante, altamente competitivo y en una industria muy joven todavía? Ningún gimnasio puede sentirse fuerte por lo que es. La única fortaleza posible es la que proviene de ser capaz de responder, de poder dejar de ser lo que se es para convertirse en lo que sea necesario.

Arie de Geus dice que “la capacidad de aprender puede ser nuestra única ventaja competitiva”. Los gimnasios que utilizan prácticas colectivas de aprendizaje como centro de competencias marcarán la gran diferencia en el futuro, porque serán capaces de desarrollar cualquier habilidad que se requiera para alcanzar el triunfo. ¿Cómo podría dialogar con un cliente una organización que no dialoga con sus empleados, más aún si quienes normalmente están más cerca del cliente, son quienes están más lejos del poder?

Aprender cosas nuevas –desterrando mitos arraigados por años en nuestro negocio– y atreverse a innovar, no sólo en tecnología sino también en gestión del conocimiento, resulta fundamental. Cada persona conocedora de su función aporta sus habilidades individuales y las pone al servicio del equipo beneficiando finalmente al colectivo, y de manera directa a la empresa por los logros obtenidos.

Por lo anterior, los líderes se convierten en guías y maestros en la conformación de equipos, seleccionando los contenidos apropiados y mejorando los procesos de aprendizaje. A través de éstos la gente que se escoge puede conformar un “equipo ganador”, que alcance el logro de las metas y los objetivos propuestos por los inversionistas o propietarios de cada nuevo gimnasio que busque ingresar al mercado.

De este modo, el gran desafío que tenemos es llevar a esta organización en aprendizaje a transformarse en una organización inteligente que sea capaz de alcanzar resultados extraordinarios.

Conocer el mundo de los gimnasios y clubes, junto con el entorno que los rodea, resulta fundamental para comenzar a construir nuestro equipo de trabajo, o mejor dicho, nuestra organización inteligente. Tengamos en cuenta que así como el conocimiento individual no garantiza el aprendizaje organizacional, tampoco existe aprendizaje organizacional sin el individual.

Las cinco disciplinas centrales en las cuales debemos centrar nuestro foco son las siguientes:

1. Dominio personal. Es necesario aprender a reconocer nuestras capacidades y las de nuestros colaboradores. Si todos los miembros de la organización saben quiénes son, qué quieren y qué son capaces de hacer, tendremos la capacidad de integrar la visión de la empresa proponiendo soluciones creativas y con velocidad de respuesta ante las diversas situaciones que nos presente el día a día.

2. Modelos mentales. Nuestros modelos mentales no sólo determinan el modo de interpretar el mundo sino también el modo de actuar. ¿Por qué los modelos mentales son tan poderosos como para condicionar lo que hacemos? Simplemente porque afectan lo que vemos. En una empresa, dos o más personas pueden observar el mismo acontecimiento y describirlo de manera distinta, porque han observado detalles diferentes.

Conocer y manejar nuestros modelos o paradigmas nos permitirá promover formas claras y efectivas de comunicación dentro de la empresa, transformándose esto en un apoyo para el crecimiento y no en un obstáculo.

3. Visión compartida. Una visión es verdaderamente compartida cuando tú, yo y muchas personas tenemos una imagen similar de lo que deseamos y nos conectamos para lograr lo que queremos. Es una fuerza en el corazón de la gente que cuenta con impresionante poder. Todas las visiones personales van alimentando la gran visión de la organización, y cada uno siente en ella una conexión íntima que lo impulsa a dar todo de sí para convertirla en realidad. Una visión compartida invita a pensar que la empresa “no es de ellos” sino que “es nuestra”.

4. Aprendizaje en equipo. La característica principal de un equipo no alineado es la pérdida de energía. Crear y fortalecer grupos de trabajo se centra en el diálogo, en pensar juntos para tener mejores ideas. Por lo mismo, en el interior de un equipo se dan infinidad de relaciones (sentimientos de inferioridad, superioridad, mecanismos de defensa, etc.) y nuestra capacidad apunta a reconocer y manejar los obstáculos cuando están a punto de aparecer, permitiendo que se provoquen las condiciones ideales para fortalecer la inteligencia del grupo.

5. Generar el pensamiento sistémico. Será necesario que comprendamos cómo funciona el mundo y, con mayor razón, la empresa como un todo integrado. El gran desafío como compañía es generar este pensamiento sistémico, donde todas las personas funcionen para alcanzar el mismo objetivo. Si somos capaces de lograrlo, será un gran paso hacia una organización inteligente, que explote la experiencia colectiva, los talentos y las capacidades de cada uno para aprender a triunfar en conjunto.

Una vez construido nuestro equipo de trabajo, basado en los puntos anteriores, la educación continua y las reuniones se transforman en un vehículo clave para reforzar todos aquellos aspectos que como gimnasio nos interese potenciar. Entre ellos, derribar mitos que por años se han arraigado en nuestra industria, como por ejemplo:

Cuando las ventas están bajas, escuchamos afirmaciones tales como:
- El problema es que se fue el profesor estrella del gimnasio.
- En verano la gente sale de vacaciones, no podemos hacer nada.
- Este invierno ha sido muy frío y la gente no quiere venir al gimnasio.
- En diciembre la gente prioriza las fiestas navideñas.
- En marzo los colegios y las universidades hacen que la gente no venga.
- Se instaló la competencia enfrente y nos está haciendo daño.
- La competencia tiene más programas que nosotros.
- Estamos más caros en relación con la competencia.
- Lo que pasa es que aquí la gente es muy especial…

Si nos conformamos con estos argumentos, es preferible cerrar el negocio y dedicarse a otra actividad. Pero aún hay más. Muchas veces, la aparición de problemas al interior de los gimnasios, generados por las ventas u otros motivos, lleva a las organizaciones débiles y mal estructuradas a recriminarse entre sus mismos integrantes, destapando una serie de irregularidades y deficiencias en cada una de las áreas de nuestro negocio. Y nos sorprende al ver que el incendio ya está declarado y que el problema es mucho mayor del que pensábamos.

Lo que no escuchamos es la autocrítica a nuestra gestión. Siempre terminamos culpando a otras personas o a otros factores, nunca a nosotros mismos. Entonces una organización inteligente, que fue entrenada y que aprendió a enfrentarse a este tipo de situaciones, propone soluciones y derriba mitos basados en:

1.- Confianza en lo que son, lo que saben y lo que son capaces de hacer.
2.- Valentía y osadía para enfrentar él o los conflictos.
3.- Doblar esfuerzos y responsabilidad absoluta con el negocio.
4.- Diagnóstico, seguimiento y control de resultados.
5.- Compromiso absoluto con el equipo de trabajo y con la empresa.

Finalmente, la diferenciación, la permanencia y el desarrollo de futuras unidades en el mercado no pasarán solamente por el valor de la cuota, la calidad de la infraestructura, la tecnología de punta o los programas de entrenamiento que podamos ofrecer a nuestros miembros, sino por potenciar el factor humano creando y entrenando organizaciones inteligentes, capaces de producir resultados extraordinarios.

Enrique Venegas es Profesor de Educación Física. Diplomado en Gestión y Administración Deportiva. Socio propietario de nueve gimnasios Sportlife y director de Body Systems Chile. evenegasm@sportlife.cl

Texto publicado en la edición Nro. 45 de la revista Mercado Fitness – Año 2011 – Marzo / Abril



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