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De nada vale poner énfasis en creativas acciones en Internet para atraer potenciales clientes, si la atención en su gimnasio es mala. Recuerde, primero la red social debe ser creada de forma “analógica” en el día a día de su empresa, para que recién luego las personas busquen contactarse online con usted y entre ellas.

Al leer el título de la nota seguramente le vinieron a la cabeza nombres como Twitter, Facebook, LinkedIn… Pero en verdad, éste no es un artículo sobre Internet, sino sobre cómo crear redes sociales dentro de su propio gimnasio, para favorecer la interacción entre sus clientes y posibilitar que éstos generen un sentido de pertenencia al grupo.

En la última edición de IHRSA en Estados Unidos, fue evidente la creciente integración entre los equipamientos e Internet: cada cinta tiene una pantalla de LCD conectada a la red. Además, es notorio cómo los gimnasios prestan hoy cada vez más atención al mundo virtual que al “analógico”, privilegiando el desarrollo de nuevas herramientas digitales y relegando a un segundo plano la atención cara a cara del cliente.

El núcleo del negocio de un gimnasio está vinculado con la prestación del servicio que se lleva a cabo en la empresa. Las redes sociales digitales son un canal de comunicación con y entre los clientes, que deben ser usadas y exploradas para que las personas generen vínculos más fuertes entre ellas y con el propio gimnasio. Pero el cliente sólo pertenecerá a ese grupo si tiene buenas experiencias dentro de su empresa.

¿Imagina usted que una persona que va a un restaurante y es mal atendida, va a formar parte de la red social en Internet de ese negocio? En el mejor de los casos se conectará una vez para presentar su queja, pero difícilmente quiera ser parte de esa comunidad. Por eso, es de gran importancia estar atentos a las experiencias que los clientes viven dentro del gimnasio, para que éstos deseen ser parte y mantenerse conectados. Para ello:

- Su estructura física debe favorecer la interacción entre sus clientes y la empresa. Muchos gimnasios tienen limitaciones de espacio, pero siempre hay lugar para dos pequeños sillones y una mesita donde sus socios puedan sentarse a conversar, hacer negocios o relajarse. Además, podría también colocar otros atractivos que favorezcan la interacción, como un metegol, una mesa de ping-pong o una consola de videojuegos.

Verifique también aspectos como la iluminación, los colores y otros factores que favorecen la creación de esos ambientes de sociabilización. En caso de tener alguna dificultad en este sentido, consulte a un arquitecto especializado que podrá ayudarlo.

- Sea un punto de encuentro para sus clientes. En un gimnasio existen grupos sociales diferentes –desde adolescentes hasta adultos mayores–, cada uno con expectativas y necesidades distintas, que su empresa debe atender con diferentes propuestas. Un mes, por ejemplo, podría organizar una salida de mountain bike o escalada, que seguramente tendrá buena recepción entre los jóvenes. Y al mes siguiente se podría dictar un curso de cocina, que quizá sea más atractivo para la gente mayor.

Cada persona participará del grupo que atienda su necesidad. De esta manera, el gimnasio creará un momento para reunir a sus clientes por afinidad y favorecerá la interacción entre ellos, a la vez que fortalecerá los lazos entre los miembros del grupo.

- Comuníquese bien. La comunicación debe estar en sintonía con la propuesta de la empresa y los clientes. Las campañas de marketing debe tener el lenguaje del público al que se dirigen. La comunicación visual, la exposición de la marca y la cartelería interna deben estar conectadas entre sí y permitir una buena lectura, más allá de facilitar la vida de su cliente y generar el deseo de invertir su tiempo en el gimnasio.

- Promueva experiencias positivas. Sus miembros deben tener una buena experiencia en la práctica de la actividad física y percibir cuán importante es ésta para sus vidas. Una vez que sus clientes tengan una experiencia positiva gracias a usted, ellos querrán volver para entrenarse y otras veces irán al gimnasio sólo para tomar un café en el bar.

Pero más allá de eso, los clientes contentos estarán dispuestos a hablar bien de su empresa y a llevar amigos para entrenar juntos, aumentando así su vínculo con el gimnasio. Por eso debe capacitar a sus profesionales para que garanticen una buena atención a sus socios y logren que a éstos les resulte placentero estar en el gimnasio.

Entonces recuerde: la red social debe ser creada, primero, de manera “analógica”. Ésa es la principal herramienta con que usted cuenta para fortalecer el vínculo con sus clientes.

Ricardo Cruz es Director Ejecutivo de la consultora brasileña B2F (Business to Fitness) – ricardo@b2f.com.br

Texto publicado en la edición Nro. 46 de la revista Mercado Fitness – Año 2011 – Mayo / Junio



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