Expertos

En el ámbito del fitness existe la curiosa particularidad de contraponer el mismo con el entrenamiento de atletas con fines deportivos. Digo curiosa porque parece nacer del desconocimiento de lo se busca lograr al entrenar un atleta, que es justamente mantenerlo lo más sano posible, a pesar de que las exigencias de su deporte podrían llevarlo a contraer lesiones y desequilibrios físicos de todo tipo.

En otras palabras: la preparación física deportiva apunta a mejorar el rendimiento del deportista para su especialidad y a neutralizar los desequilibrios y asimetrías que el propio deporte le genera. El fitness, por su parte, pretende compensar los males generados por el estilo de vida sedentario que caracteriza a la población hoy.

Tales males son el resultado de someter a la inmovilidad absoluta un organismo preparado evolutivamente para realizar grandes esfuerzos diarios, tendientes a la supervivencia. Los animales (la especie humana incluida) se rigen por una ley universal de “eficiencia de subsistencia”, que establece que determinada cantidad de kilocalorías en alimentos se pueden obtener con determinado esfuerzo físico.

Durante gran parte del período evolutivo, el animal humano ha seguido esta regla, manteniendo un equilibrio balanceado entre gasto muscular/energético y aprovisionamiento de alimentos. Sin embargo, el desarrollo económico y la industrialización alteraron esta relación, al punto en que hoy una persona puede obtener grandes cantidades de kilocalorías sin el más mínimo esfuerzo.

Además, los alimentos procesados artificialmente se han vuelto mucho más ricos en calorías que los que se obtienen directamente de la naturaleza. Como consecuencia de esto nació en la población la necesidad de realizar ejercicios físicos de manera sistemática para saldar la deuda energética muscular contraída.

Por otro lado, se ha revertido la tradicional visión de la medicina que consideraba al sedentarismo como la condición basal del organismo, pasando a sostener hoy en día que la condición basal es la del entrenamiento. De hecho, el organismo de un atleta es el que cumple con las condiciones en las que existe un funcionamiento pleno de los sistemas enzimáticos y transportadores.

Dentro del entrenamiento deportivo en general, y del alto rendimiento en especial, se encuentran los mejores recursos para lograr que un organismo se desempeñe eficientemente, aún en condiciones de extrema exigencia orgánica/funcional. Entonces, ¿por qué no aplicar estos mismos recursos a los individuos sedentarios, previendo su adecuada dosificación?, ¿cuáles serían los riesgos o impedimentos?

No hay dudas de que poner tales recursos del alto rendimiento deportivo al servicio de la gente común, que busca acondicionamiento físico para mejorar su salud, sería una forma de hacerlos conseguir sus objetivos mucho más rápida y eficientemente.

Ariel Couceiro es Profesor Nacional de Educación Física – corposao@hotmail.com

Texto publicado en la edición Nro. 23 de la revista Mercado Fitness – Año 2007– Julio / Agosto



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