Expertos

Tradicionalmente, el hombre ha sentido la necesidad de unir su destino al de otros, entendiendo que ello lo ayuda a crecer. Sin embargo, conviven en su interior dos impulsos, ya que el “individualismo” forma parte también de la naturaleza humana, coexistiendo con lo “social” en una relación, muchas veces, tumultuosa.

En materia comercial, esa convivencia puede expresarse de distintas maneras. El desarrollo de acciones en común forma parte de la esencia de las sociedades comerciales, entendiendo que ellas permiten la suma de esfuerzos y de capitales, en pos de un objetivo común.

Una de las más antiguas maneras de asociarse han sido las cooperativas, sea para unir esfuerzos en el trabajo, la producción o el consumo. Pero otras formas no tradicionales de unión comercial han ido abriéndose paso llegando, incluso, a ser reguladas normativamente, ya que, en definitiva, en materia comercial, la ley sigue lo que la imaginación empresaria va desarrollando.

Las uniones transitorias de empresas (U.T.E.) son figuras creadas para regular la convivencia de firmas con un objetivo empresario definido y en general, acotado a un negocio –habitualmente importante- en particular.

Los consorcios de exportación –o de importación- responden a otros objetivos, que pasan por generar economías de escala para ganar poder de negociación frente a proveedores internacionales, a partir de volúmenes a los que individualmente, las empresas no podrían acceder.

En igual sentido, pero ya en el mercado local, los consorcios de compras responden a la misma finalidad que aquellos, y desde hace años, han servido para reducir costos en la carrera constante por optimizar el desempeño de las pequeñas y medianas empresas.

Las “alianzas estratégicas” representan la expresión de la voluntad de empresas que entienden que pueden ganar más unidas que separadas, y han sido la base de procesos de integración horizontal y vertical, que llevaron al crecimiento de sus sectores hasta niveles impensados. Comunidades vitivinícolas, madereras y hasta de diseño y producción textil, son clara muestra de ello.

Asociatividad & Fitness
En la industria de gimnasios, la asociatividad también es posible, y, muy frecuentemente, recomendable para remover los obstáculos que las limitaciones económicas o hasta humanas, imponen a los empresarios del sector.

Así, las licencias de uso de marca, las concesiones de espacio, la explotación de corners (o pequeñas unidades de negocio dentro de otras mayores), las ventas cruzadas (o cross-selling) y las franquicias comerciales, se presentan como herramientas posibles, accesibles y con gran potencia, para ayudar a nuestros empresarios a crecer.

Permiten reducir los costos de explotación, aumentar las ventas, alcanzar u optimizar la tan preciada rentabilidad, evitar costos ocultos, relacionar las marcas con los líderes de su sector y, en última instancia, mejorar la calidad de vida empresaria.

Por la importancia de estas llaves hacia el crecimiento, iremos desarrollando sus posibilidades en las próximas ediciones de esta revista.

Jorge Bliman es director de la consultora Franchising Advisors, Editor de Franchising Magazine, Productor del programa de TV “Franquicias y Grandes Marcas”, Director del portal www.franquiciaweb.com y Presidente de la Unión Argentina de Franquicias.

Texto publicado en la edición Nro. 9 de la revista Mercado Fitness – Año 2005 – Marzo/Abril



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