Expertos

Un proyecto arquitectónico de un gimnasio debe comenzar por la definición del programa de servicios que ofrecerá y el predimensionamiento de cada sector. Para esto, el inversor debe conocer en profundidad, por un lado, su público objetivo y, por el otro, a su competencia.

¿Quién será su cliente? ¿Qué expectativas tiene éste? ¿En qué horarios vendrá? ¿Trabaja, estudia o tiene mucho tiempo disponible? Estas son preguntas fundamentales a la hora de encarar un proyecto de gimnasio, ya que las respuestas a las mismas servirán para trazar el perfil de público al que se apunta.

Así sabremos si este cliente tendrá prisa para ser atendido, si necesitará de servicios adicionales, como guardería infantil, restaurante, centro de estética, etc., y tendremos una noción más cercana sobre la cantidad de equipamiento y el número de salas para atender en los horarios pico. Respecto a la competencia, necesitamos conocer lo básico: qué actividades ofrece, cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus deficiencias.

Con estos datos en la mano, el cliente y el arquitecto comienzan a trazar el perfil del emprendimiento. ¿Será un gimnasio seco o con piscina? ¿Debemos tener varios salones para clases grupales con diversas modalidades ó menos salones de mayor tamaño? ¿Qué porcentaje del total de clientes usará los vestuarios?

Cómo analizar las respuestas
Tenemos que evaluar críticamente todos los datos obtenidos e intentar trazar un perfil del futuro usuario, sus expectativas y sus necesidades.

Vamos a analizar por ejemplo el caso de un gimnasio en un barrio con actividades predominantemente comerciales, como oficinas y tiendas, sin residencias cerca y donde las personas tienen dificultades para llegar al trabajo por la mañana y regresar a sus casas por la tarde, por causa del tránsito.

El público que concurre a este gimnasio tiene más de 25 años de edad (no hay niños) y frecuentará las instalaciones bien temprano, antes de trabajar, eventualmente durante la hora de almuerzo y con seguridad por la noche, después del trabajo.

Tenemos entonces horas pico bien definidas. Para atender esta demanda hay que contar con una sala de musculación grande, para que no haya colas de espera en los aparatos (los usuarios de la mañana y del mediodía tienen mucha prisa). Las salas de gimnasia también deben estar bien dimensionadas para que nadie quede afuera.

Los vestuarios deben ser grandes, con bastantes duchas y un área de vestidores cómoda, ya que serán muy usados. En los armarios debe caber la ropa de trabajo, como trajes, sin que estos se arruguen. Servicios como comida rápida y peluquería son bien vistos, así como el alquiler de toallas y de lockers. Todo el gimnasio tiene que apuntar a satisfacer rápidamente las necesidades de este público profesional.

Vamos a pensar ahora en un perfil diferente: un gimnasio instalado en un barrio residencial de clase media, con alta densidad demográfica. Allí habrá que apuntar un público más amplio, con edades y necesidades diferentes. Podemos planear un gimnasio con piscina, que atienda desde niños hasta ancianos.

Por ser un gimnasio cercano a la vivienda del usuario, a excepción del público que viene por la mañana temprano, durante el resto del día el cliente no tiene tanta prisa, entonces el dimensionamiento de la sala de musculación no precisa prever picos tan fuertes. Por otro lado, debe haber áreas de socialización grandes, para que las personas conversen, coman o esperen a sus hijos.

Los vestuarios serán menos utilizados: deben ser cómodos aunque el número de duchas atenderá básicamente al público de la piscina. Sauna y sala de estética corporal son buenas ideas, igual que un espacio de recreación infantil. Y como serán atendidas varias franjas etarias, sería bueno también contar con un número mayor de salas de gimnasia, para tener una propuesta de clases más variada.

Superando las expectativas
Sabiendo quién es su futuro cliente, el emprendedor y el arquitecto comienzan a trazar el programa de servicios del gimnasio y a dimensionar los espacios, recordando siempre que debemos pensar en la comodidad del usuario, en todos los detalles.

El cliente tiene que sentirse bienvenido desde el momento en que llega al gimnasio, con una recepción bien planificada, salones de clase y de musculación del tamaño correcto, y con una circulación fácil y amplia. En el gimnasio el usuario debe encontrar todo lo que espera y un poco más.

No obstante recuerde adecuar su oferta al tamaño de su emprendimiento. Es mejor ofrecer menos clases y servicios, pero conservar la comodidad del gimnasio, en lugar de intentar colocar más cosas de las que efectivamente puede caber en ese espacio. ¿Y si el lugar es pequeño? Organice correctamente, provea un buen servicio y cuando el gimnasio esté lleno, abra una nueva unidad.

Patricia Totaro es arquitecta especialista en el desarrollo de gimnasios y clubes. patricia@patriciatotaro.com.br

Texto publicado en la edición Nro. 14 de la revista Mercado Fitness – Año 2006 – Enero / Febrero



Comentarios

  1. gabama dijo:

    SOMOS FABRICANTS DE LOCKERS DE ALTA RESISTENCIA CON QUIEN ME PUEDO DIRIGIR PARA OFRECER MIS LOCKERS

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