Gimnasios Catedrales de histeria colectiva

En el mundo occidental, el hombre se ha ido alejando cada vez más de cuestiones esenciales de la vida y casi todo lo analiza desde la óptica del rendimiento y los resultados. El mercado dicta las leyes y las personas son arrastradas a este mamarracho llamado progreso, en el que la tecnología vale más que la sensibilidad.

Vivimos en una sociedad cada vez más competitiva, en la que los individuos ven a diario alterados sus ritmos normales de sueño. El estrés del que son presas arroja hormonas altamente destructivas para sus órganos. Y la actividad física aparece como una inyección de contraste para trabajólicos, que se vende como una terapia.  
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