El gimnasio, un lugar para enamorarse

Ni los clubes sin buen servicio, ni los gimnasios sin alma, prosperarán. Solo serán cáscaras que albergarán a los que no conocen nada mejor o a usuarios de paso.

Imaginemos dos extremos de una línea. En uno está el club social, el de barrio. Un lugar donde crecimos, jugamos, hicimos amigos, nos enamoramos y competimos. En síntesis, un lugar cálido, humano, que nos contenía y nos hacía felices. Porque allí todos nos conocían, nos … más>>